Artistas que hacen arte de otra manera. Artistas que se mueven lejos de las convenciones. Artistas inquietos, que abren preguntas, que a veces nos dejan sin respuestas, que cuestionan, sorprenden y atraen con lenguajes escénicos propios. Vivi Tellas y Diego Bianchi prefieren perder el control en sus creaciones artísticas y que la naturaleza de las obras cobre su propia vida. Y todo eso, en un espacio infinito. Así se llama la ¿sala? en la que se estrenará una nueva versión de La Metamorfosis (1915), de Franz Kafka.
Vivi Tellas es autora y directora de Gregorio -sobre La metamorfosis de Kakfa; Diego Bianchi es el escenógrafo. Ella tiene decenas de puestas teatrales en su haber; él tiene amplia trayectoria como artista visual, pero es la tercera obra para la que diseña escenografía. Es la primera vez que coinciden en un espectáculo; se eligieron, comparten la mirada sobre el arte. Se admiran, se respetan, juntos dan vida al hecho teatral, sin invadirse, pero mezclándose.
Se trata de una nueva creación performática inspirada en la obra de Kafka y concebida especialmente para el Espacio Infinito, del Centro Cultural Borges, que se estrenará el 6 de agosto en un recinto de amplios ventanales y techos altos, en el que se dispondrán alrededor de 60 sillas para que los espectadores disfruten y vivencien esta experiencia teatral que será única en cada función.
Si bien La metamorfosis es una obra narrativa, ha sido muchas veces adaptada al teatro. La historia de Gregorio Samsa, que se convierte en un insecto, es tomada en esta puesta para explorar la transformación, la identidad y los cambios que atraviesan la vida. ¿Qué sucede cuando dejamos de ser quienes éramos? ¿En qué nos transformamos?
Artistas que hacen docencia
Vivi es egresada de la primera camada de directores teatrales de la escuela Metropolitana de Arte Dramático (EMAD); Diego se recibió de diseñador gráfico en la UBA. Sin embargo, no es tan fácil definirlos, por la heterogeneidad de sus producciones y por los distintos caminos alternativos que fueron tomando en sus carreras. Ambos cuentan con una gran experiencia docente; Vivi es la creadora y directora de la Diplomatura Superior en Artes Vivas de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF) y Diego ha dictado numerosos talleres en diferentes países. Los dos fueron premiados en varias ocasiones por sus trabajos.
Un sello los identifica: la transgresión. Vivi -quien fue durante dos períodos directora artística del teatro Sarmiento- inventó los biodramas, dramaturgia sobre biografías; y Diego crea con materiales transgresores: su obra se compone de esculturas e instalaciones eclécticas, que a menudo incorporan elementos performativos.
Se conocieron como docente-alumno. Diego cursó un taller con Vivi. “Ahora yo tenía este proyecto y a mí me gusta convocar a trabajar a artistas visuales que admiro. Me parecía que Diego, para la idea del monstruo de La metamorfosis, podía traer su mundo y que se mezclen nuestras obras. No es solamente un escenógrafo que diseña lo que necesita la escena”, explica la directora, que busca que todas las partes que trabajan en una puesta se fusionen.
“Ella te permite incorporarte al proceso, que es muy abierto; entrás, te incorporás y te sentís parte. Y al mismo tiempo, no es demandante, te deja para que avances hasta donde podés y querés”, agrega Diego.
En ese devenir en el que se va construyendo la obra, los actores también son parte. Tanto es así, que la autoría de los textos es compartida entre la directora y los intérpretes, y es el resultado de lo que fue surgiendo en los ensayos. “Ensayamos y creamos la obra al mismo tiempo”, explican.
“Me gusta la idea de la escenografía no como algo que se suma después, sino como algo que va construyendo la situación”, explica Bianchi. De repente, llegaba al ensayo con un elástico, casi sin idea previa, y probaba qué podía hacer con ese elemento en la escena. “Lo que no se absorbe va quedando afuera de la obra”, explica Tellas. A veces el objeto es resistido por la obra, pero insiste en entrar y como la puesta va teniendo su propia vida, finalmente, o lo toma o lo rechaza.
El arte los fue cruzando en distintos momentos. “Una vez empezamos algo…”, recuerda Diego. Se trató de la obra Los amigos, un biodrama de Vivi, sobre dos inmigrantes senegaleses. “Yo me asusté”, confiesa él. “Me dio pudor”, agrega quien parece no replegarse ante nada. “Tuvimos una reunión y salí con la sensación de que no se podía hacer humor con ese tema”, recuerda sobre aquella obra que, después de 4 años de producción, Vivi estrenó, pero sin Diego.
Ella siempre estuvo convencida de que todas las personas pueden tener una historia escénica; así fue como inventó los biodramas, que son obras que hablan sobre la vida real de las personas, muchas veces interpretadas por los verdaderos protagonistas de esas vidas.
Relaciones que van mutando
Gregorio Samsa se despierta un día y se ve convertido en un insecto; y la mayor preocupación de este joven viajante de comercio es que llegará tarde al trabajo. Si bien el punto de partida de la puesta fue la idea de lo monstruoso, Vivi y Diego lo conversaron y decidieron no representarlo desde ese lugar, sino construir la monstruosidad de otra manera. ¿Cómo? “Poniendo algo del caos del mundo, que te come, te absorbe, te transforma y hasta te puede hacer desaparecer. No puedo creer que manejemos este nivel del caos”, reflexiona ella.
“Los intérpretes son unos genios, Manuel Hermelo y María Ucedo, que entran en una zona de trance, en medio de un bollo o caos de objetos en el que se mueven”, ilustra Vivi. Manuel representa a Gregorio. ¿Y María? Cuando se empezó a armar este espectáculo de carácter performático, la idea era que la actriz interpretara a la hermana de Gregorio, que lo cuida mucho. Pero terminó siendo una mujer que puede tener muchas relaciones con él, de cuidado, pero también de odio. Un vínculo que va mutando.
“La metamorfosis es uno de los primeros textos trans del siglo XX”, declara Vivi. Como el protagonista va cambiando, la directora se pregunta hasta qué momento se puede decir que él es él. Gregorio transiciona. Deja de ser quien era.
“Uno piensa que trans se refiere a algo que tiene que ver con el género y con la sexualidad. Pero la idea de la transición es pasar a otro estado y en este caso tal vez a otra especie o algo desconocido”, piensa Vivi.
Pero en este pasaje a otro estado, ¿entra en juego la voluntad? ¿Hay una decisión de cambio? “No creo que sea voluntario”, dice ella. Los artífices de esta puesta buscan respuestas. Explican la transición de Gregorio como cambiar de canal o a otro plano. Y destierran la idea de la locura. “Hay una idea de sin salida. Sentirse culpable y no saber de qué. Una sociedad que te hace culpable para tenerte, para oprimirte, para deshumanizarte, tenerte esclavizado. Todo eso está en la obra”, aseguran. “Y a la vez hay belleza”, suman.
Como la vida misma
Lo biodramático atraviesa la obra de Vivi Tellas. En Gregorio -sobre La metamorfosis de Kakfa, aunque se recrea la novela, aparece la vida de uno de los actores de la puesta. “Trabajamos con la biografía de Manuel, quien también sufrió en lo personal una transformación: estuvo en coma, casi se muere y escribió un libro: El hombre tela. Él era el director de La organización negra (grupo teatral performático) y somos amigos de esa época”, cuenta Vivi. En el 2020, durante la pandemia, el actor sufrió un problema de salud que lo llevó a internarse. “ Se salvó y volvió muy transformado”, dice la directora.
La metamorfosis es un clásico. Y en alguna etapa de la escolaridad es posible que muchos lo hayan leído. Para algunos, esa lectura se convierte en la primera y luego llegan otras. Diego lo leyó en la facultad, con la consigna de diseñar la tapa del libro. Vivi, cuando estudiaba la carrera de dirección teatral. Ambos quedaron impactados por esa lectura. “Son esos textos que tienen peso histórico”, resume Vivi, quien, entre otras cosas, fue parte -hace mucho tiempo atrás- de las Bay Biscuits, grupo integrado por Fabiana Cantilo, Isabel de Sebastián, Diana Nylon, Edith Kucher y la misma Tellas.
“No es una puesta convencional”, dicen. El espacio tampoco lo es. Y los objetos que se fueron incorporando construyen una puesta diferente. Una aspiradora, mangueras, circuitos de tuberías, la cama de Gregorio, manzanas, hilos y elásticos que conectan las cosas “y permiten que cuando los actores se desplazan, los objetos adquieran movimientos por accidente”, dice Diego.
“Eso me pareció fascinante de su propuesta. Me gusta ver el teatro pensando en que si algo se mueve, se mueve todo. Y acá pasa eso y se hace visible la conexión”, dice Vivi. Y se produce un gran enredo. Que no siempre es el mismo. En cada función el azar mostrará algo único: por eso hablan de performance. Y porque sucede muy cerca del público.
Ellos también atravesaron transformaciones. Cuando trabajan, se concentran y se olvidan de quiénes son. “Cuando tuve a mi hija sentí que pasé por un proceso de cambio físico, que no sé cómo poner en palabras. También cuando era estudiante, tuve momentos de revelaciones”, dice Vivi. “Seguramente la muerte es la que hace la transformación mayor”, agrega. En el caso de Diego, relata que tuvo “alguna experiencia lisérgica muy fuerte en la India”, adonde viajó dos veces, ya hace muchos años.
Y entre tantas búsquedas e interrogantes, la directora propone pensar que a veces la realidad supera a la ficción, pero ¿qué pasa cuando la ficción se vuelve documental?
Información
Protagonizada por Manuel Hermelo y María Ucedo, y con textos de Vivi Tellas y los propios actores se estrenará Gregorio -sobre La metamorfosis de Kafka. Con música de Diego Vainer, iluminación de Jorge Pastorino y escenografía de Diego Bianchi. Dirigida por Vivi Tellas, se presentará los jueves y domingos de agosto, y el miércoles 26, a las 19, en el Espacio Infinito del Centro Cultural Borges (Viamonte 525). Con entrada libre y gratuita.
Las entradas se retiran desde 30 minutos antes de la función y se entregan hasta dos entradas por persona.
