La Eutanasia en Uruguay y su Impacto en la Legislación Argentina
La reciente aprobación de la eutanasia legal en Uruguay ha reavivado el debate sobre la posibilidad de implementar una legislación similar en Argentina.En nuestro país, se encuentra vigente desde 2012 la «Ley de Muerte Digna», que modificó la Ley de Derechos del paciente, permitiendo a los individuos rechazar tratamientos que prolonguen artificialmente su vida. Esta ley fue impulsada por Silvia Herbón, madre de Camila, una niña que vivió sus últimos años conectada a un respirador.
Sin embargo, esta normativa no contempla el derecho a solicitar activamente la muerte ante enfermedades irreversibles o insoportables, algo que sí está permitido en Uruguay.
Proyectos legislativos en Curso
En el ámbito legislativo argentino, existen diversas propuestas relacionadas con este tema.Las iniciativas presentadas anteriormente por las diputadas Ana Carolina Gaillard y Gabriela Estévez han perdido vigencia; no obstante, a finales del año pasado se introdujeron tres nuevos proyectos. Uno es liderado por Miguel Angel Pichetto; otro proviene del mendocino lisandro Nieri junto con varios miembros de la Unión Cívica Radical; y el tercero fue presentado por el exdiputado Julio Cobos antes de finalizar su mandato.
Estos proyectos comparten características con la legislación uruguaya: permiten que personas mayores soliciten eutanasia si padecen condiciones médicas irreversibles que les causan sufrimiento físico o psíquico intolerable. El proceso debe seguir canales formales y cumplir requisitos estrictos para su autorización, garantizando al mismo tiempo rapidez para llevar a cabo esta práctica centrada en las decisiones del paciente.
Perspectivas Optimistas sobre Cambios Legales
Mario sebastiani, médico obstetra y fundador del Comité de Bioética Asistencial del Hospital Italiano de Buenos Aires —reconocido recientemente con un diploma al mérito Konex 2023 en Salud Pública— ha sido un defensor activo tanto de la despenalización del aborto como ahora lo es respecto al derecho a elegir sobre el final de vida. En conversación con Clarín, Sebastiani expresó optimismo acerca del avance legislativo: “La situación está cambiando”, afirmó. Tiene programadas reuniones próximas con Nieri y Nicolás Trotta (de Unión por la Patria),además destacó el compromiso continuo de Gaillard y Estévez para impulsar este tema.
Una novedad significativa es que están organizando una Campaña Nacional por el Derecho a la Eutanasia similar al movimiento pro despenalización del aborto.
Aceptación Social Creciente
Las encuestas recientes indican un alto nivel de aceptación social hacia este asunto delicado. Un estudio realizado por la Universidad San Andrés reveló que un 79% apoyaba decisiones sobre su propia muerte ante situaciones médicas extremas durante 2024. Asimismo, otra encuesta realizada ese mismo año por Pulsar (Universidad Nacional Autónoma) mostró un respaldo del 76% hacia permitir decisiones individuales sobre morir —un aumento respecto al año anterior.
Sebastiani enfatiza: “Este es un tema relevante para los argentinos”. Aclara también que “la eutanasia no es una decisión arbitraria; se trata más bien de solicitudes formales realizadas dentro de protocolos establecidos”. Los proyectos actuales incluyen comités encargados evaluar estas solicitudes cuidadosamente.
¿Puede Uruguay Inspirar Cambios?
El caso uruguayo podría ser determinante para catalizar cambios legislativos en Argentina. Según Sebastiani: “Uruguay ha sido pionero tanto en interrupción voluntaria del embarazo como ahora lo es con respecto a eutanasia”. Resalta lo absurdo e inadmisible que resulta considerar actos compasivos legales en uno u otro país mientras persisten penas severas aquí mismo.
el camino hacia posibles reformas implica seguir los procedimientos democráticos establecidos: reuniones parlamentarias donde se presentan propuestas e invitan voces tanto favorables como contrarias para construir argumentos sólidos alrededor estos temas sensibles. Aunque no se logró avanzar significativamente durante las discusiones sobre aborto entre 2018 y 2020 —donde finalmente sí hubo éxito— hay esperanza basada en construir conocimiento colectivo e invitar expertos al diálogo hasta llegar eventualmente a votaciones decisivas entre legisladores.
