Informe Anual de Cobertura de Vacunación 2025: Avances y Desafíos en Argentina
El Ministerio de Salud de la Nación ha presentado, con antelación a lo previsto, el informe anual sobre la Cobertura de Vacunación correspondiente al calendario nacional para el año 2025. Aunque se observan avances significativos en las dosis administradas a los bebés durante su primer año de vida —algunas cifras que contrastan con las proyecciones recientes divulgadas por la OMS— persisten serios problemas en relación con las vacunas que deben recibir los niños mayores, especialmente aquellos que están finalizando el jardín o iniciando la escuela primaria.
Logros en Vacunación infantil
El Gobierno celebró los resultados positivos obtenidos para los infantes menores de un año. Algunas vacunas han logrado superar el umbral del 90% en cobertura, un nivel crítico para asegurar el control epidemiológico y reducir la incidencia de enfermedades infecciosas que pueden afectar gravemente a esta población vulnerable. Un ejemplo notable es el aumento en la asistencia infantil para recibir refuerzos como la dosis única contra el virus del papiloma humano (VPH), conocido por su asociación con cáncer cervical.
Mario Lugones, ministro de Salud, reiteró a través de sus redes sociales que cada nivel gubernamental tiene responsabilidades específicas: «La Nación asegura las vacunas y supervisa su aplicación; son las jurisdicciones quienes implementan estrategias locales». En un comunicado oficial se resumieron los logros relacionados con bebés menores a un año, destacando ciertas “vacunas trazadoras” como indicadores clave del éxito del sistema nacional.
Según este informe, comparado con datos previos al 2024, se registraron incrementos significativos: 6.42 puntos porcentuales más para BCG; 8.96 puntos para Hepatitis B neonatal; y aumentos similares en otras vacunas esenciales como Quíntuple e IPV.Como resultado directo, las coberturas nacionales alcanzaron cifras alentadoras: 93.5% para BCG y alrededor del 90% o más para otras dosis fundamentales.
Desafíos Persistentes Más Allá del Primer Año
A pesar del progreso observado entre los bebés recién nacidos,persisten desafíos importantes respecto a las vacunaciones programadas después del primer año. El Gobierno ha reconocido públicamente que no se han cumplido todas las metas establecidas relacionadas con niños mayores.
En particular, aunque hay una tendencia positiva hacia una recuperación gradual respecto al cumplimiento vacunal entre niños de cinco y once años —con incrementos notables pero aún insuficientes— no se han alcanzado niveles superiores al 90%. Por ejemplo, mientras que el refuerzo contra sarampión pasó del 46.7% al solo un modesto incremento hasta alcanzar un preocupante nivel similar al obtenido hace dos años (54.8%), otros refuerzos también mostraron mejoras limitadas.
Las estadísticas indican crecimientos modestos pero necesarios: La triple bacteriana celular subió hasta un preocupante pero mejorado porcentaje (58.3%) desde valores anteriores bajos; sin embargo aún está lejos de lo ideal considerando coberturas pasadas superiores al 60%.
Innovaciones Tecnológicas y Futuro Prometedor
un aspecto positivo es la implementación continua del Registro Federal nominalizado (NOMIVAC), creado bajo ley desde diciembre de 2018 pero cuya reglamentación efectiva llegó tardíamente debido a diversos factores administrativos agravados por la pandemia COVID-19. Este registro busca proporcionar datos precisos sobre vacunaciones realizadas individualmente por todo el país.
Las autoridades sanitarias enfatizan su compromiso hacia una mejora continua en este sistema informático destinado a ofrecer transparencia sobre cifras históricas cuestionables relacionadas con vacunaciones previas siempre reportadas por encima del umbral crítico mencionado anteriormente.
A medida que avanzamos hacia finales de este ciclo sanitario marcado por desafíos persistentes e innovaciones tecnológicas prometedoras —como paneles informáticos destinados a monitorear focos desatendidos— queda claro que si bien algunos pasos adelante son evidentes tras años difíciles marcados por crisis sanitarias globales e internas; todavía queda mucho trabajo pendiente antes lograr niveles óptimos deseados tanto dentro como fuera del ámbito escolar infantil argentino.
