La Tragedia del ARA San Juan: Recuerdos y Luchas de los Familiares
Últimos Momentos de Contacto
El 7 de noviembre de 2017, Luis Tagliapietra tuvo su último intercambio con su hijo Alejandro, teniente de corbeta del submarino ARA San Juan. Sin saber que sería la última vez que se comunicarían, compartieron mensajes a través de WhatsApp. Alejandro estaba en Ushuaia disfrutando un día libre mientras el submarino se preparaba para zarpar hacia Mar del plata.Luis recuerda haberle aconsejado a su hijo que no perdiera tiempo y aprovechara al máximo su visita a la ciudad.
Ocho días después, el 15 de noviembre, el ARA San Juan desapareció sin dejar rastro tras emitir su última comunicación.El submarino fue hallado en la madrugada del 17 de noviembre de 2018, a una profundidad de 907 metros y a unos 500 kilómetros del Golfo San Jorge, cerca de Comodoro Rivadavia.Esta tragedia se convirtió en uno de los episodios más oscuros y dolorosos en la historia naval argentina, con la pérdida trágica de sus 44 tripulantes.
La Búsqueda Incesante
Luis Tagliapietra fue uno de los familiares más visibles durante las operaciones mediáticas relacionadas con el caso. Además, formó parte del grupo selecto que viajó en el buque Seabed Constructor operado por Ocean Infinity para localizar al submarino desaparecido casi un año después.»Estuve a bordo durante 72 días», relató Tagliapietra sobre esa experiencia desgastante pero necesaria para él: «Dejé mi trabajo y vendí dos autos solo para dedicarme completamente a encontrar respuestas sobre lo sucedido».
El ARA San Juan había partido desde Ushuaia con destino final Mar del Plata el lunes anterior a su desaparición. Tras dos días navegando sin problemas aparentes, dejó escapar su último mensaje antes desaparecer misteriosamente.
Revelaciones Impactantes
A una semana después del incidente, específicamente el 22 de noviembre, la Organización para la Prohibición Total de Pruebas Nucleares proporcionó un informe crucial sobre un «evento violento consistente con una explosión». Este fenómeno fue detectado por equipos hidroacústicos especializados que monitorean actividades nucleares globalmente.
La anomalía hidroacústica se registró aproximadamente tres horas después del último contacto conocido con el submarino y reveló una liberación energética equivalente a una explosión generada por cerca de 5 toneladas (5700 kilos) TNT. Con unas dimensiones notables —66 metros longitud y 7.5 metros ancho— este submarino había estado bajo control argentino desde 1985.
Su misión incluía participar en ejercicios militares conocidos como Etapa Mar III dentro aguas argentinas e inspeccionar áreas económicas exclusivas alrededor del Canal Beagle; sin embargo, fue detectado por última vez cerca del Golfo San Jorge mientras navegaba sobre profundidades extremas alcanzando hasta cuatro mil metros.
Un Dolor Persistente
Casi nueve años han pasado desde esta tragedia devastadora; no obstante,las familias continúan enfrentando un profundo sufrimiento e insatisfacción ante lo ocurrido recientemente en los tribunales donde absolvieron a tres altos mandos navales implicados en este caso crítico dejando solo un condenado entre ellos.
Las familias esperaban justicia efectiva solicitando penas máximas contra aquellos responsables; sin embargo recibieron como respuesta decisiones judiciales que intensificaron aún más sus sentimientos negativos hacia las instituciones encargadas: “No hay justicia”, expresó Isabel Vilca —hermana uno tripulante— recordando otros casos emblemáticos donde prevaleció la impunidad.
Los testimonios son desgarradores: “Pido paz para mi primo pero necesitamos ver justicia”, decía otro familiar entre lágrimas; mientras otra viuda reflexionaba angustiada sobre las decisiones tomadas antes zarpar: “Nunca entenderé por qué decidieron navegar”.
La madre otro tripulante también compartió sus pensamientos dolorosos afirmando: “Le arrebataron todo cuando enviaron ese submarino inadecuado”. Por otro lado un padre exigía responsabilidad clara señalando que es basic aceptar errores pasados como parte esencial hacia adelante.
En conclusión ,la lucha continua no solo busca respuestas sino también reconocimiento genuino ante pérdidas irreparables vividas por estas familias valientes quienes siguen esperando justicia real tras años llenos incertidumbre.
