Reflexiones sobre la Fe y el Descubrimiento Personal: Un Viaje de Autenticidad
La Conexión entre el Deporte y la Amistad
Desde temprana edad, siempre sentí una fuerte atracción hacia las misas y las procesiones. A los quince años, mi vida dio un giro inesperado cuando comencé a jugar al fútbol y me enamoré de una compañera. Al principio, creía que solo era admiración; ella representaba todo lo que deseaba ser. Sin embargo, con el tiempo, ese sentimiento se transformó en un deseo profundo de estar cerca de ella.contaba los días hasta el martes para poder verla durante nuestros entrenamientos.
Con el paso del tiempo, nuestra relación evolucionó hacia una amistad genuina. Comenzamos a compartir momentos fuera del campo: caminábamos juntas después de cada práctica, estirando esos breves instantes que parecían volar demasiado rápido. Me integré al grupo y empecé a recibir invitaciones para partidos y celebraciones personales. Escucharla cuestionar la realidad me llevó a reflexionar sobre mi propia vida.
El Despertar Feminista
Fue entonces cuando decidí aceptar mi identidad como feminista; se lo confesé a mi prima: “Creo que tengo un problema”. Este fue el primer paso hacia salir del clóset en términos más amplios. Algo dentro de mí ya defendía esa causa antes incluso de poder articularlo claramente. Ser feminista significaba reconocer la desigualdad en todas sus formas; era como ver un reflejo distorsionado en cada esquina.
A medida que profundizaba en esta nueva perspectiva, empecé a cuestionar aspectos fundamentales de mi vida: ¿Cómo podía reconciliar mis creencias religiosas con ser feminista? La Iglesia comenzó a parecerme problemática mientras revisaba mis propias convicciones.
la Dualidad entre Fe y Deseo
Desde pequeña acompañaba a mi abuela a misa todos los domingos; esas palabras familiares adquirían nuevos significados para mí con cada visita. Sabía cómo seguir la liturgia sin pensar demasiado en ello—un ritual conocido por su repetición—pero ahora sentía que algo no encajaba bien dentro mío.
Cristina Peri Rossi sostiene que el deseo es fundamental para nuestra existencia; yo comenzaba a sentir ese deseo como una punzada constante dentro mío—aquel lugar sagrado donde solía encontrar consuelo se había convertido en fuente de conflicto interno.
Decidí desobedecer poco a poco las normas establecidas: dejé de comulgar mientras otros avanzaban hacia adelante; permanecía sentada observando cómo todos participaban sin cuestionarse nada.
Un Encuentro Transformador
Durante Semana Santa, asistí al retiro espiritual «Pascua Joven», aunque sabía que tenía entradas para ver El Kuelgue con mis amigas del club—una decisión difícil pero necesaria para no decepcionarlas abruptamente. En este retiro escuchamos frases inspiradoras sobre la amistad y amor incondicionales; conceptos con los cuales aún resonaban profundamente conmigo.
Al llegar al encuentro social posterior al retiro encontré un ambiente vibrante lleno de risas e intimidad nueva entre nosotras—aquel calor humano contrastado por luces rojas evocativas me hizo sentir viva nuevamente.
en medio del bullicio musical recordé lo hermosa que era aquella chica por quien había desarrollado sentimientos intensos pero nunca le confesé cuánto me atraía ni si ella sentía algo similar por mí—sin embargo esa noche compartimos miradas prolongadas llenas de significado oculto.
Reconstruyendo Relaciones Personales
El día siguiente regresé renovada al retiro donde mis amigas celebraron conmigo este nuevo despertar emocional tras haber pasado una noche intensa llena experiencias compartidas e íntimas conversaciones sobre nuestras vidas personales sin juicios ni correcciones innecesarias—¿será eso quizás lo más grande?
Sin embargo, pronto enfrentaría desafíos mayores cuando surgió controversia respecto al pañuelo verde símbolo del movimiento pro-aborto durante nuestro encuentro religioso—aquel accesorio no encajaría bien dentro del dress code cristiano tradicional generando tensiones visibles entre quienes apoyábamos diferentes causas sociales frente aquellos más conservadores presentes allí mismo.
La aceptación personal implicó distanciarme gradualmente tanto emocionalmente como físicamente desde aquel entorno religioso hasta finalmente dejar atrás prácticas tradicionales asociadas directamente con dicha fe—cada revelación fue hecha cuidadosamente permitiendo espacio suficiente tanto para ellos adaptarse como también yo misma encontrar nuevas formas auténticas vivir plenamente siendo quien realmente soy hoy día sin miedo alguno juicio ajeno o rechazo social alguno simplemente porque elegí amar libremente otra mujer tal cual soy misma .Como dice Ecclesiastés “Todo tiene su momento bajo el sol”, así también entendí debía darme tiempo necesario crecer interiormente aceptándome plenamente tal cual soy.
