La Sinodalidad en la Iglesia: Un Desafío para el Papa Francisco
La reciente noticia ha resonado con fuerza en el apartamento 201 de Casa Santa Marta, donde el Papa Francisco se encuentra en un periodo de recuperación tras recibir indicaciones médicas de reposo absoluto por dos meses. Este contexto es crucial, ya que su principal iniciativa para reformar y modernizar la Iglesia, conocida como Sinodalidad —que significa “caminar juntos” en griego— ha enfrentado un revés significativo.
Suspensión del Voto Final: Un Impasse en la Asamblea sinodal Italiana
Durante esta semana, mil delegados se reunieron en el Vaticano para deliberar sobre temas fundamentales relacionados con la sinodalidad. Sin embargo, decidieron suspender el voto final debido a las diferencias irreconciliables que surgieron entre ellos. Divididos en 28 grupos,los 1008 participantes concluyeron que no era posible llegar a un consenso y optaron por posponer una nueva asamblea hasta finales de octubre.
Entre los delegados se encuentran 108 obispos (incluyendo siete cardenales), 252 sacerdotes, 17 diáconos y una representación significativa de laicos compuesta por 530 personas (253 hombres y 277 mujeres). Esta asamblea busca ampliar la participación dentro del gobierno eclesiástico al incluir tanto a sacerdotes como a fieles laicos bajo el lema “caminar juntos”.
El Papa Francisco había otorgado carácter magisterial a las decisiones del Sínodo internacional previsto inicialmente para concluirse en 2024; sin embargo, este plazo fue extendido hasta 2028 durante su hospitalización por neumonía.
La Oposición conservadora y sus Consecuencias
La cuestión de la sinodalidad ha generado inquietud especialmente entre sectores conservadores y tradicionalistas que anticipan un futuro Cónclave para elegir al próximo Papa. Esta incertidumbre ha dado lugar a un aumento notable de campañas críticas contra Jorge Bergoglio y su equipo reformista dentro de la Iglesia.
En este contexto, destacó la presencia del cardenal Matteo Zuppi, arzobispo de Bolonia y presidente de la Conferencia Episcopal Italiana.Zuppi es considerado uno de los candidatos progresistas más viables para suceder al actual pontífice. Durante las discusiones previas al voto final suspendido —donde participaron numerosos delegados— él enfatizó que era necesario adoptar una perspectiva global sobre los desafíos enfrentados.
El resultado fue contundente: con una votación abrumadora, 835 delegados decidieron evitar votar sobre las propuestas actuales e instaron a convocar otra reunión hacia finales del mes próximo.
Reflexiones sobre el Proceso Sinodal
Varios participantes expresaron su descontento respecto al texto presentado ante ellos; lo consideraron ambiguo e insuficiente frente a cuestiones cruciales como el papel femenino dentro de la Iglesia o temas delicados como homosexualidad y abusos sexuales. El cardenal Zuppi reconoció cierta desilusión pero también destacó que prevaleció “un gran sentido de libertad” durante las discusiones.
El Papa Francisco ha subrayado repetidamente que el Sínodo no debe ser visto como un Parlamento; no obstante, esta postergación refleja cómo está emergiendo un movimiento democrático inédito dentro del ámbito eclesial. A pesar del tiempo transcurrido desde su inicio hace cuatro años —durante los cuales se han llevado a cabo intensas discusiones— muchos consideran que aún falta claridad respecto a definiciones concretas sobre asuntos críticos.
Por ejemplo, no se abordó adecuadamente cómo podrían establecerse nuevos ministerios femeninos o qué papel podría desempeñar el diaconado femenino dentro del marco actual.
Algunos obispos italianos describieron esta experiencia sinodal como “un gimnasio” donde se fomentó una discusión abierta necesaria para aprender estilos dialogales más efectivos hacia adelante. En resumen: aunque existen tropiezos evidentes —que también afectan al propio Papa— hay consenso acerca de seguir avanzando hacia adelante con determinación renovada.