Úrsula Basset Asume como Nueva Directora de Derechos humanos en la Cancillería Argentina
La abogada ultraconservadora Úrsula Basset ha sido oficialmente nombrada como la nueva directora de Derechos Humanos del ministerio de Relaciones exteriores, Comercio Internacional y Culto. Este nombramiento se produce en un contexto donde su postura anti género y anti LGBTQ+ ha generado controversia.
Un Nombramiento Controversial
Basset, especialista en derecho familiar, ganó notoriedad por su intervención a solicitud del Gobierno argentino ante organismos internacionales como la ONU y la OEA.En estas instancias, defendió posiciones aislacionistas que incluyeron el rechazo a la participación estatal en el cuidado de grupos vulnerables como niñas, mujeres y pueblos indígenas.Su papel inicial fue promovido por Karina Milei, secretaria de presidencia, junto con Santiago Caputo, con el objetivo declarado de llevar a cabo una «batalla cultural» contra lo que ellos consideran los excesos de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible.
La formalización del cargo se realizó mediante la resolución 71/2025 publicada recientemente en el Boletín Oficial y firmada por el canciller Gerardo Werthein.este anuncio llega justo cuando Argentina enfrenta críticas sin precedentes por parte de organismos internacionales debido a sus posturas más aislacionistas.
Críticas Internacionales
El país ha recibido advertencias del Alto Comisionado para los Derechos Humanos y otros organismos relevantes como Amnistía Internacional. Estas críticas han aumentado especialmente tras las declaraciones del presidente Javier Milei contra las Naciones Unidas y su desacuerdo con acuerdos globales sobre desarrollo sostenible y cambio climático. La administración actual parece alinearse con figuras políticas internacionales conocidas por sus posturas similares, como Donald Trump o Benjamín Netanyahu.
A nivel interno, este nombramiento busca resolver un vacío administrativo respecto a quién debe firmar documentos oficiales relacionados con derechos humanos mientras se espera una reestructuración formal del Ministerio tras despidos recientes que dejaron varias áreas desatendidas.
Una Falta de Experiencia Precedente
el ascenso de Basset es notable porque marca un precedente: es la primera vez desde el retorno a la democracia que alguien sin experiencia específica en derecho internacional asume este cargo crucial dentro del área diplomática argentina. Históricamente, directores anteriores han sido expertos reconocidos en derechos humanos o académicos destacados; ejemplos incluyen figuras como Leandro Despouy o Horacio Basabe.
Además, uno de los logros más significativos previos fue otorgar rango constitucional a instrumentos internacionales clave sobre derechos humanos tras la reforma constitucional de 1994—un tema con el cual Basset no está alineada ideológicamente.
Su postura contraria al aborto y su defensa incondicional hacia discursos considerados «de odio» son aspectos que reflejan su enfoque conservador hacia temas sociales contemporáneos. Esto plantea interrogantes sobre cómo manejará las relaciones diplomáticas relacionadas con derechos humanos durante su gestión.
reconfiguración Administrativa
El nombramiento también implica un desplazamiento estratégico dentro del ministerio; Nahuel Sotelo había estado manejando asuntos relacionados hasta ahora bajo un nuevo título creado para él: secretario “de Culto y Civilización”. Sin embargo, según informes recientes sobre cambios estructurales dentro del ministerio publicados hace poco tiempo atrás—se eliminó una subsecretaría clave dedicada a Asuntos Latinoamericanos mientras persisten otras secretarías cuyas funciones parecen solaparse entre sí.
aunque Úrsula Basset ya estaba actuando efectivamente como directora antes incluso oficializarse su cargo debido al vacío administrativo existente—su llegada marca un cambio significativo tanto en términos ideológicos como operativos dentro del ámbito diplomático argentino relacionado con derechos humanos.