Marcha del 8M: un Llamado a la Acción en Defensa de los Derechos de las Mujeres
La conmemoración del Día Internacional de la Mujer,celebrado el 8 de marzo,tuvo lugar este año en un lunes.Esta decisión se tomó para que la movilización pudiera incluir un paro general, ya que realizarlo el domingo habría limitado su impacto. Anabella Freire, quien se encontraba frente al Congreso y había perdido su empleo como vendedora de ropa en Flores, expresó sus dudas sobre si el cambio de fecha fue adecuado: «¿Quién puede parar en la situación actual?», cuestionó.
Una Protesta Significativa pero No Masiva
Aunque no se trató de una marcha masiva, los asistentes lograron llenar completamente la Avenida de Mayo hasta llegar a Casa Rosada. La protesta no solo estuvo dirigida al Congreso —desde donde partieron las columnas— sino que también enfocó sus críticas hacia el Ejecutivo. Este evento histórico sirvió para recordar las luchas feministas pasadas mientras abordaba reclamos contemporáneos como el rechazo a las políticas económicas restrictivas y al desmantelamiento sistemático de iniciativas relacionadas con género.
Los carteles levantados por los manifestantes reflejaron claramente el sentir colectivo: «Nosotras éramos la casta», «Prefiero ser una rebelde y no una esclava», «Tenés suerte que queremos igualdad y no venganza», entre otros mensajes contundentes. Frases como “No quiero flores, quiero derechos” o “Quiero ver a mis alumnas egresadas, no enterradas” resonaban con fuerza entre los presentes.
Recuerdos Dolorosos y Demandas Urgentes
En uno de los rincones del acto se exhibieron fotografías que recordaban a cientos de mujeres asesinadas; junto a ellas había siluetas vacías dispuestas sobre una manta interminable bordada con nombres. Familias afectadas por femicidios portaban un cartel distintivo perteneciente a atravesados por el Femicidio, una asociación civil compuesta por familiares directos; actualmente son más de 250 miembros.
Dayra compartió su experiencia personal: “Estoy aquí porque hay un retroceso total en las políticas relacionadas con género. Este gobierno ignora la violencia contra las mujeres; ya no existe ningún tipo de asistencia ni protección”. Su madre fue víctima fatal del femicidio cuando tenía solo 36 años.
Por su parte, Mara Avila destacó lo importante que es estar rodeada por otros familiares afectados: “Lamentablemente cada día somos más”, comentó mientras reflexionaba sobre cómo este contexto social ha llevado al aumento constante del femicidio bajo un gobierno que minimiza esta problemática.
Sacha también hizo eco del dolor familiar al expresar su deseo ferviente: “No quiero que le pase a nadie más”, refiriéndose al asesinato brutal sufrido por su madre María Isabel Speratti Aquino hace dos años.
Desigualdad Económica y Luchas Colectivas
Además del enfoque en violencia machista, también surgieron demandas económicas durante la marcha. Profesionales como maestras y científicas denunciaron ser quienes enfrentan mayores tasas desempleo así como salarios significativamente bajos comparados con sus colegas masculinos. las tareas domésticas siguen siendo asumidas mayoritariamente por mujeres sin compensación económica alguna.
Las voces abolicionistas resonaron fuerte bajo el lema habitual: «Nuestros cuerpos no son mercancía». También estuvieron presentes Madres Víctimas de Trata mostrando fotos desgarradoras e integrantes activas desde diversos centros educativos e instituciones sindicales como CTA y CGT.
La movilización culminó en Plaza Mayo durante el atardecer donde se leyó un extenso documento enfatizando la necesidad urgente unir fuerzas para combatir reformas laborales consideradas esclavistas impulsadas tanto por Javier Milei como por organismos internacionales financieros (FMI).
El texto finalizó subrayando cómo estas reformas agravan aún más desigualdades sociales y económicas basándose especialmente en cuestiones vinculadas al género; además rechazaba recortes significativos destinados a salud pública, educación y programas sociales esenciales para garantizar derechos básicos fundamentales para todos.
