El Golpe de Estado en Argentina: Recordando el 28 de junio de 1966
Contexto Político y Social
El 28 de junio de 1966, Buenos Aires despertó con temperaturas que apenas superaban los 10 grados, alcanzando un máximo cercano a los 12 durante el día. Un sol tímido se asomaba entre nubes grises, mientras lloviznas aisladas amenazaban con caer. En este invierno incipiente, una masa de aire polar presagiaba un descenso aún mayor en las temperaturas. Sin embargo, lo más alarmante era el sonido del acero y la presencia militar que rodeaba la Casa Rosada desde la noche anterior, augurando un clima adverso para la democracia argentina.
La agitación social era palpable; los conflictos laborales eran comunes y se sumaban a una atmósfera tensa marcada por la apatía ciudadana hacia el gobierno. La revista Primera Plana, bajo la dirección de Jacobo Timerman, criticaba ferozmente al gobierno del presidente Arturo Illia, quien enfrentaba una creciente presión sin respuestas efectivas ante las demandas populares. La inminente intervención militar parecía ser un destino certain al que pocos se oponían con firmeza.
La Resistencia del Presidente Illia
Arturo Illia era un presidente radical sin alineación clara dentro del partido en ese momento dividido entre balbinistas y frondicistas.A pesar de su aparente resignación ante los acontecimientos que se desarrollaban a su alrededor, mantenía intacta su dignidad como líder y estaba decidido a resistir hasta el final. Durante esa madrugada fatídica, tuvo valor para confrontar cara a cara a sus golpistas mientras lo desalojaban de su despacho.
A medida que esta crisis institucional sacudía al país, Clarín publicaba una edición extraordinaria anunciando: “Fue depuesto Illia; dejó su despacho a las 7:25”. Este tipo de cobertura periodística reflejaba no solo la urgencia informativa sino también el quiebre inminente del proceso democrático argentino.
Un Amanecer Turbulento
La mañana del golpe estuvo precedida por horas tensas; quince horas antes había recibido un ultimátum para renunciar al cargo. A las cinco AM llegó hasta él el general Julio Alsogaray con instrucciones claras sobre su destitución. Sin embargo, illia no cedió fácilmente ante esta presión militar.
En ese encuentro crucial en Casa Rosada, cuando Alsogaray intentó imponer autoridad sobre él como si fuera un simple subalterno desobediente —“Vengo a cumplir órdenes”— Illia respondió firmemente: “El comandante en jefe soy yo”.Esta interacción marcó no solo su resistencia personal sino también simbolizó una defensa valiente frente al autoritarismo emergente.
El Desalojo y sus Consecuencias
Poco después del primer intento fallido por desalojarlo pacíficamente —donde incluso Alsogaray le pidió evitar llegar al uso de violencia— regresaron con más fuerza armados hasta los dientes para llevarlo fuera del poder constitucionalmente establecido. En medio del tumulto generado por militantes leales e incluso algunos funcionarios presentes durante esa resistencia civil inicial contra el golpe militar —Illia abandonó finalmente Casa Rosada acompañado por varios colaboradores— fue testigo directo no solo del fin abrupto de su mandato sino también cómo aquellos momentos marcarían profundamente la historia política argentina.
Al salir hacia las calles ya como ex presidente derrocado e incapaz siquiera de solicitar ayuda oficial para abandonar rápidamente Casa Rosada debido al estrés acumulado durante esas horas críticas —fue llevado finalmente en automóvil particular hacia casa familiar— quedó claro que aquel día sería recordado como uno donde prevaleció nuevamente la fuerza bruta sobre cualquier forma democrática establecida previamente.
Reflexiones Finales
Arturo Illia dejó atrás dos años ocho meses dieciséis días dedicados fervientemente al servicio público bajo condiciones adversas marcadas tanto por tensiones internas dentro mismo partido radical así como presiones externas provenientes principalmente desde sectores sindicales organizados (CGT) quienes llevaron adelante intensas movilizaciones sociales contra administración gubernamental vigente entonces . Su legado es recordado hoy no solo porque enfrentó desafíos significativos sino porque mantuvo siempre intacta dignidad personal aun cuando todo parecía perdido frente embates militares .Su vida posterior estuvo marcada por dificultades económicas tras haber sido despojado injustamente poder político ,falleciendo casi olvidado pero dejando huella indeleble memoria colectiva nacional.
