Homenaje a la Música Folclórica Argentina: Hilda herrera y Saúl Cosentino
La Maestría de Hilda Herrera en el Piano Folclórico
Cada vez que se sienta al piano, Hilda Herrera enfrenta un reto: su inclinación por interpretar obras de otros compositores es motivo de comentarios. Sin embargo, su preferencia no radica en desestimar su propia música, sino en la profunda admiración que siente por aquellos músicos que han dejado una huella imborrable en el folclore argentino. En una reciente actuación en el Palacio Libertad, tuvo la oportunidad de rendir homenaje a figuras como Eduardo Falú, Polo Giménez, José Dames y Atahualpa Yupanqui.
A sus 93 años,las interpretaciones de Herrera resuenan con una energía vibrante que mezcla historia y contemporaneidad. Su elección de repertorio refleja no solo modestia sino también un compromiso ético con la tradición musical; para ella, el folclore es un legado colectivo más que un espacio para la autoría individual.
Un Repertorio Que Revitaliza Tradiciones
Las piezas interpretadas por Herrera —como «A qué volver», «Viejo corazón», «Fuimos» y «Córdoba Norte»— funcionan como vehículos para revivir memorias colectivas. No se limitan a recrear lo pasado; lo reactivan con una fuerza rítmica palpable que invita al movimiento más que a la contemplación. El piano actúa como motor impulsor del folclore: no adorna ni embellece; narra historias.
Su enfoque hacia el piano es similar al de dirigir una orquesta compacta: los graves densos dialogan con melodías principales creando un sentido narrativo único.Cada interpretación queda abierta a variaciones e improvisaciones, haciendo del instrumento un narrador activo dentro del contexto musical.
En sus propias composiciones —como «Al calor de la Tierra», «Amanece despacito» y «la huesuda»— logra expandir los límites del folclore sin sacrificar su esencia íntima. Estas obras fueron acompañadas por arreglos realizados por sus discípulos Andrés Pilar y Sebastián Gangi e interpretadas junto a la orquesta nacional. La voz de Manuela Argüello realzó aún más las cualidades poéticas presentes en “La huesuda”.
Saúl Cosentino: Innovando Desde el Tango
La segunda parte del evento trajo consigo otro matiz musical gracias a Saúl Cosentino, quien explora las tensiones entre lo popular y lo académico dentro del tango. Su conexión con Astor Piazzolla se manifiesta tanto estilísticamente como metodológicamente; utiliza herramientas clásicas como fuga o contrapunto para enriquecer este género urbano.
El homenaje comenzó con “Tango barroco”, donde Cosentino demuestra cómo este estilo puede ser abordado desde el piano sin perder su esencia callejera.Lucía Zicos compartió anécdotas sobre Piazzolla reconociendo a Cosentino como compositor clave dentro esta tradición musical innovadora.
El violinista Rafael Gíntoli brilló durante “La depre”, aportando intensidad emocional al lenguaje característico de Cosentino mientras era acompañado por cuerdas orquestales. En “El nuevo tango”, los pianistas Diana Lopszyc y Daniel Goldstein revelaron aspectos íntimos del compositor mediante una fusión equilibrada entre rigor estructural y ritmo contagioso.
Diana María también participó ofreciendo “Sin tu mitad” con gran expresividad vocal; su habilidad para enfatizar cada emoción se complementa perfectamente con su carisma escénico.
El cierre fue magistralmente ejecutado mediante “Zamba de chaguanco”, donde instrumentos diversos —charango (Rolando Goldman), percusión (Gabriel Said), guitarra (Matías Tozzola) y bandoneón (Horacio Romo)— crearon un ambiente sonoro rico e interconectado culturalmente.
Un Legado Musical Vivo
Hilda Herrera y Saúl Cosentino demuestran cómo diferentes estéticas pueden coexistir sin perderse mutuamente ni dejar atrás sus raíces históricas; ambos artistas muestran que aunque miren hacia atrás, siempre hay espacio para avanzar hacia nuevas fronteras musicales.Este emotivo homenaje tuvo lugar bajo la dirección entusiasta de Lucía Zicos junto a destacados músicos nacionales en el Auditorio Nacional Palacio Libertad el 25 de febrero pasado.
