Controversia en torno al Decreto de Necesidad y Urgencia del Gobierno
Un DNU que genera rechazo
En el último momento antes de que expirara el plazo legal, el gobierno presentó ante el Congreso un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) destinado a modificar el Sistema de Inteligencia Nacional. Esta medida ha suscitado fuertes críticas por parte de la oposición y diversas organizaciones defensoras de los derechos humanos, quienes se oponen especialmente a la autorización que permitiría a agentes de inteligencia detener ciudadanos sin necesidad de una orden judicial.
A partir del envío del DNU, la Bicameral de Trámite Legislativo cuenta con un plazo máximo de diez días hábiles para su consideración. Sin embargo, hasta ahora Martín Menem y Victoria Villarruel no han conformado dicha comisión, lo que ha generado escepticismo entre los opositores sobre su pronta formación.
Estrategias en la Cámara Baja
La oposición no alberga muchas esperanzas respecto a la conformación rápida del cuerpo legislativo y se prepara para rechazar directamente el decreto en sesión plenaria. Según establece la Ley sobre Decretos de Necesidad y Urgencia, transcurridos los diez días hábiles asignados para su tratamiento por parte de la Bicameral, cualquiera de las Cámaras puede someterlo a votación sin necesidad del dictamen previo. Se prevé que esta votación podría llevarse a cabo durante la primera semana del mes próximo.
Para anular un DNU se requiere una mayoría simple en ambas cámaras legislativas.En caso que todos los 257 diputados estuvieran presentes durante esa sesión crucial, serían necesarios al menos 129 votos en contra para lograr su rechazo.Los primeros cálculos indican que existe una posibilidad real dentro del bloque opositor en la Cámara Baja; actualmente cuentan con aproximadamente 122 diputados dispuestos a votar en contra e intentan sumar más apoyos conforme se acerque la fecha decisiva.
Composición opositora
Entre aquellos legisladores favorables al rechazo se encuentran los 93 miembros del Frente Unión por el Pueblo (UP), así como 20 representantes pertenecientes al interbloque Unidos —que incluye Provincias Unidas, Coalición Cívica y Encuentro Federal— además cuatro diputados vinculados con partidos izquierdistas. También hay apoyo adicional proveniente de otros legisladores independientes como Natalia De La Sota (Córdoba), Jorge «Gato» fernández (San Luis) y Marcela Pagano —quien tras separarse formó un monobloque— todos ellos alineándose con las voces críticas hacia este decreto.
Los opositores argumentan desde un punto técnico que no existen fundamentos válidos bajo «necesidad ni urgencia» para justificar este DNU; además sostienen que no hubo ninguna circunstancia excepcional capaz de impedir su tratamiento mediante los procedimientos ordinarios requeridos para sancionar una ley.
Desde una perspectiva política también critican esta medida porque consideran que otorga facultades coercitivas a la Secretaría Nacional de Inteligencia (SIDE) incompatibles con lo establecido por nuestra Constitución y contrarias al principio republicano sobre separación e independencia entre poderes. En particular subrayan las implicaciones relacionadas con las detenciones arbitrarias permitidas bajo este nuevo marco normativo.
El papel judicial ante esta controversia
Mientras tanto, corresponde señalar que será tarea del Poder Judicial decidir si acepta o rechaza las acciones legales presentadas contra este decreto. Dirigentes políticos provenientes principalmente coaliciones como Coalición Cívica, socialismo o UCR han presentado recursos solicitando declarar nulo dicho DNU e impedir su aplicación efectiva. Hasta ahora no ha habido pronunciamiento alguno respecto al levantamiento temporal necesario para abordar estas cuestiones legales urgentes.
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