Plan de EE.UU. para Venezuela: Un Enfoque en el Petróleo y la Supervisión Internacional
Estrategia de Estabilización y Control
Poco después de que la Marina estadounidense confiscara dos petroleros, uno de ellos con bandera rusa, el secretario de Estado Marco Rubio presentó ante el Congreso un ambicioso plan para Venezuela. Este enfoque se centra en la supervisión continua por parte de EE.UU. sobre la industria petrolera del país sudamericano.En un mensaje a través de redes sociales, el presidente Donald Trump reveló que se había alcanzado un acuerdo con Caracas, donde Venezuela “adquirirá exclusivamente productos manufacturados en EE.UU.” utilizando los ingresos generados por sus exportaciones petroleras.
Durante una reunión con senadores en el Capitolio, Rubio expuso su propuesta más detallada hasta la fecha sobre cómo Washington planea abordar la situación venezolana tras la captura del dictador Nicolás Maduro y su esposa. El plan contempla tres fases: estabilización económica centrada en el petróleo con participación internacional; recuperación enfocada en fomentar la reconciliación entre los venezolanos; y una transición política que incluirá elecciones.
Rubio enfatizó que bajo su liderazgo, “no hay improvisación” por parte del gobierno Trump. La estrategia incluye confiscar entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo para ser vendidos directamente a Estados Unidos, asegurando así que no sea el gobierno interino venezolano quien controle las ganancias.
“Venderemos (el petróleo) a precios justos del mercado”, aclaró Rubio. “El manejo financiero estará diseñado para beneficiar al pueblo estadounidense y evitar cualquier forma de corrupción o enriquecimiento ilícito”.
Acceso Justo al Mercado Venezolano
El segundo componente del plan busca garantizar acceso equitativo al mercado venezolano para empresas estadounidenses y occidentales. Esto es crucial para revitalizar una economía devastada por años de crisis política y económica.
El tercer aspecto mencionado es vago pero esencialmente implica integrar a los partidos opositores en un proceso electoral futuro. “Contamos ahora con un control significativo sobre lo que las autoridades provisionales pueden hacer”, afirmó Rubio junto al secretario de Defensa Pete Hegseth, quien también está involucrado en coordinar políticas hacia Venezuela.
Control Sobre Recursos Petroleros
Antes del anuncio oficial por parte de Rubio, Chris Wright, secretario de Energía estadounidense, subrayó que Washington pretende mantener una supervisión considerable sobre las operaciones petroleras venezolanas «indefinidamente». Durante una conferencia organizada por Goldman Sachs, Wright declaró: «A partir de ahora venderemos nuestra producción venezolana directamente al mercado».
Trump había anunciado previamente que Venezuela entregaría entre 30 y 50 millones de barriles a EE.UU., lo cual representa hasta dos meses completos producción nacional. Wright destacó: «Es basic tener influencia sobre estas ventas para facilitar los cambios necesarios dentro del país».
La implementación efectiva del plan podría marcar un cambio radical en cómo Estados Unidos interactúa con Venezuela desde 2019 cuando se impusieron severas sanciones económicas contra su régimen actual.
Desafíos Legales e Implicaciones Políticas
Hasta ahora no está claro qué marco legal permitirá a Washington supervisar estas transacciones petroleras.Taylor Rogers, portavoz oficial del Departamento Energía indicó que ya existe un acuerdo preliminar entre EE.UU. y las autoridades interinas venezolanas respecto al control sobre las ventas petroleras: »Estamos colaborando estrechamente con ellos», aseguró Rogers.
Por otro lado, PDVSA ha confirmado estar negociando condiciones similares a aquellas establecidas anteriormente con empresas internacionales como Chevron para llevar adelante esta transacción comercial estrictamente regulada.
La presentación formal del plan ha generado reacciones mixtas entre legisladores estadounidenses; mientras algunos republicanos han expresado apoyo entusiasta hacia esta iniciativa estratégica hacia Venezuela—los demócratas han manifestado reservas significativas argumentando preocupaciones éticas relacionadas con posibles expropiaciones ilegítimas respecto a los recursos nacionales venezolanos.
