La Devolución de un Crucifijo: Un Legado Diplomático entre Bolivia y Estados Unidos
Un Regalo con Historia
La historia de un crucifijo, que ha estado en espera durante más de 35 años, conecta a los gobiernos de Bolivia y Estados Unidos, así como a dos familias que han tenido presidentes en sus filas. Este relato culminó recientemente con la devolución del crucifijo, el cual había permanecido en la Biblioteca George H.W. Bush hasta que uno de los hijos del expresidente boliviano Jaime Paz Zamora (86) asumiera la presidencia.
El objeto en cuestión es una delicada pieza dorada adornada con una cinta de raso que presenta los colores nacionales bolivianos. Este crucifijo fue entregado por jaime paz Zamora a su homólogo estadounidense, George H.W. Bush, durante un encuentro celebrado el 8 de mayo de 1990 en la Casa Blanca.
La Promesa Hecha por Bush
Durante esa reunión histórica, el presidente Bush se mostró reacio a aceptar el regalo debido al profundo significado simbólico que representaba para Paz Zamora y su familia. En una carta posterior al encuentro, Bush expresó su aprecio por haber conocido a los hijos del exmandatario boliviano: «Conocer a sus dos magníficos hijos fue… algo especial», refiriéndose específicamente a Rodrigo y Jaime Paz Pereira.
Jaime Paz relató cómo finalmente logró convencer al presidente estadounidense para aceptar el crucifijo bajo una condición: si uno de sus hijos llegaba algún día a ser elegido presidente, entonces debía ser devuelto a Bolivia. Esta promesa quedó registrada formalmente en un memorando enviado por Bush al equipo encargado de obsequios en la Casa Blanca el 10 de mayo del mismo año.
El Cumplimiento Tras Décadas
la espera llegó a su fin cuando Rodrigo Paz Pereira asumió la presidencia boliviana en octubre de 2025. Ante este acontecimiento significativo, la Embajada estadounidense en Bolivia anunció esta semana que había documentado el deseo expreso del expresidente Bush sobre devolver el crucifijo y se puso manos a la obra para localizarlo junto con las autoridades pertinentes.
Dawn Hammatt, directora de la Biblioteca George H.W.Bush, lideró las gestiones necesarias para recuperar este valioso objeto familiar tras coordinar esfuerzos entre varias entidades gubernamentales como el Departamento de Estado y los Archivos Nacionales.
En una carta dirigida anteriormente por Bush —quien falleció en 2018— se indicaba claramente: «Dado que procede de su propiedad personal o familiar, lo conservaré hasta que uno de sus hijos preste juramento como Presidente».
Un Momento emotivo
En marzo pasado, durante una visita oficial del nuevo presidente boliviano a Estados Unidos para participar junto al actual mandatario Donald Trump en un evento relacionado con las cumbres Escudo de las Américas cerca Miami; fue allí donde Marco Rubio devolvió oficialmente el crucifijo tal como lo había prometido George H.W. Bush años atrás.
Rubio destacó durante esta emotiva ceremonia: «Se cumplió la promesa». Los funcionarios presentes compartieron anécdotas sobre este legado diplomático mientras celebraban este acto simbólico entre naciones amigas.
Paz pereira también subrayó lo significativo del momento ya que coincidía con otros líderes importantes presentes ese día; “Estábamos todos juntos”,reflexionó sobre estar rodeado tanto por figuras históricas como contemporáneas dentro del contexto político estadounidense.
Christopher Landau,vicesecretario adjunto estatal mencionó cómo esta devolución representa no solo un gesto diplomático sino también resalta historias personales llenas significados profundos desde las instrucciones cuidadosas dadas por parte del expresidente hasta llegar al momento actual donde se honra esa promesa hecha hace décadas atrás.
Jay Patton —conservador jefe— describió esta experiencia como “un momento especial” resaltando cómo representa no solo relaciones interpersonales sino también alianzas internacionales construidas mediante actos significativos e intercambios culturales entre naciones líderes globales hoy día.
Este episodio ilustra perfectamente cómo pequeños gestos pueden tener repercusiones duraderas dentro del ámbito diplomático internacional; reafirmando así vínculos históricos entre Bolivia y Estados Unidos mientras celebran juntos logros compartidos tras tantos años transcurridos desde aquel primer encuentro presidencial.
