Pancho Dotto: Reflexiones de un Icono del Modelaje en punta del Este
Un Paseo en Rolls Royce
«¿Qué hacemos, vamos? El clima no acompaña. Bueno, vengan a mi casa y yo saco el auto». Así comenzó la jornada con Pancho Dotto,quien se presentó ante el fotógrafo y cronista de Clarín frente al elegante Edificio Yoo,ubicado estratégicamente entre la Playa Brava y la Playa Mansa. A pesar de los nubarrones que amenazaban lluvia, su entusiasmo era contagioso.
La idea era mantener una conversación despreocupada mientras conducía su preciado Rolls Royce blanco de 1989, un vehículo que atraía miradas por donde pasaba. En Punta del Este es difícil destacar entre tanto glamour, pero Luis Francisco lo logra con facilidad. «La gente ve este auto y piensa que costó un millón de dólares; en realidad me salió cien mil»,comenta con una sonrisa.
Recuerdos y Reflexiones
Dotto no escatima en recordar sus años dorados: «Hice mucho por Punta del Este; aunque no me dieron la llave de la ciudad como a otros…».Con nostalgia menciona sus 25 años trayendo a las mejores modelos argentinas a este destino turístico. «Era una locura lo que vivíamos entonces; trabajaba sin parar para cuidar a mis chicas», añade mientras ajusta su cabello al viento.
A medida que avanza la conversación, se percibe cómo sus 70 años han influido en su perspectiva sobre la vida. «Es una edad significativa; pienso más sobre mi propia mortalidad», confiesa sin temor. A menudo recuerda momentos compartidos con amigos cercanos: «Disfruten más porque nunca saben cuánto tiempo les queda».
La Vida Actual
Dotto comparte detalles sobre su colección automovilística: tiene veinte autos en total, pero solo tres están aquí en Punta del Este. Su Rolls royce es uno de ellos y lo considera una joya invaluable. Mientras recorren los barrios exclusivos, el coche sigue siendo objeto de admiración constante.
«Mi vida ha sido frenética; algunos dicen que he vivido diez vidas normales»,reflexiona mientras conduce suavemente por las calles locales. Sin embargo, también enfrenta desafíos físicos debido a problemas articulares derivados de artrosis degenerativa: “A veces tengo dolores tan intensos que me hacen ver estrellas”, explica.
Al llegar al café Zunino —su lugar favorito— todos los ojos se posan sobre él cuando entra con su característica barba blanca bien cuidada. Aunque disfruta ser el centro de atención, expresa cierta incomodidad ante los juicios ajenos.
Nuevos Comienzos
Después de disfrutar unas medialunas exquisitas —“las mejores de Punta”, asegura— Dotto revela cómo ha cambiado su relación con esta ciudad tras tantos años trabajando aquí sin realmente conocerla: “Salgo poco porque prefiero estar cómodo o rodeado por amigos”. También menciona haber estado recientemente soltero y busca compañía para compartir esta etapa vital.
El tema cambia rápidamente hacia las egos dentro del mundo del modelaje donde él ha dejado huella indeleble al descubrir talentos como Pampita o Valeria Mazza: “Si yo no hubiera descubierto a Pampita ella habría hecho comerciales como cualquier otra chica”, afirma convencido.
Sin embargo, también reconoce las dificultades emocionales tras cerrar su agencia hace más de once años debido al desgaste personal y profesional acumulado durante décadas dedicadas al modelaje: “Me cansé del desagradecimiento”.
Mirando Hacia Adelante
Mientras cae la tarde y el frío comienza a hacerse notar nuevamente alrededor suyo,Dotto reflexiona sobre si volvería a seguir el mismo camino profesional si tuviera otra oportunidad: “No repetiría nada igual; haría todo diferente”. Esta declaración resuena profundamente ya que encapsula tanto sus logros como sus arrepentimientos personales durante toda una vida dedicada al modelaje.
Pancho Dotto continúa siendo un referente indiscutible dentro del mundo fashion argentino mientras navega por nuevas etapas personales llenas tanto de recuerdos nostálgicos como esperanzas renovadas para el futuro.
