Reflexiones sobre el Primer Amor y la Búsqueda de Identidad
La Pérdida y el Nuevo Comienzo
A los 11 años, perdí a mi madre, quien falleció a los 50.Dado que mis padres estaban separados y la figura paterna era inconstante, mi abuela, junto con mis hermanos mayores y tíos, asumieron la responsabilidad de cuidarme. Ellos intentaron brindarme un hogar en medio del dolor y reestructurar una familia desgarrada por la tragedia.
Desde ese momento, mis tíos se convirtieron en una especie de modelo familiar para mí.Con más de 30 años juntos y tres hijos propios, me acogieron como si fuera parte de su núcleo familiar. Pasaba cada fin de semana en su casa e incluso disfruté algunas vacaciones con ellos.
un Verano Inolvidable
En el verano del ’99, cuando tenía quince años, fui a su casa en la costa acompañada por mi amiga Inés. En un intento por llamar la atención, ella compartió con dos primos que había tenido un beso con otra chica. Esto provocó que al día siguiente ellos se lo contaran a mis tíos.
Una tarde decidimos ir a la playa; llevamos comida y mantas para pasar parte de la noche dentro de las carpas que alquilaban cada verano. Sin embargo, nos quedamos dormidas y al amanecer nos despertaron los gritos alarmados de mi tía al llegar con mi tío. Al vernos solas durmiendo juntas —mientras uno de mis primos estaba ausente— se horrorizaron ante lo que creían ver.
Mi tía gritó furiosa: “¡Lesbianas! ¡Son unas lesbianas!”. No me permitió explicar nada; solo sentí una profunda vergüenza ante esa reacción desmedida.
Fue así como comprendí que había algo prohibido dentro de mi familia.
Nuevas Amistades en Secundaria
Una semana después comencé el secundario sentándome frente a Paula y Sofía; inicialmente conecté más con Paula pero fue Sofía quien realmente capturó mi atención. Su personalidad carismática e irónica siempre lograba hacerme reír incluso durante las mañanas frías cuando debía levantarme temprano para ir al colegio.
Ambas compartíamos gustos musicales similares: éramos fanáticas del rock argentino mientras bromeábamos sobre cómo Paula se había convertido repentinamente en admiradora acérrima de los Backstreet Boys.
Sofía también era muy estudiosa; sus calificaciones eran excelentes mientras yo luchaba contra el aburrimiento del estudio aunque siempre cumplía responsablemente con mis tareas escolares. A pesar nuestras diferencias académicas teníamos un acuerdo tácito: ayudarnos mutuamente durante los exámenes si alguna no había podido estudiar adecuadamente.Físicamente Sofía era rubia tirando a castaña con cabello corto poco común entre nuestras compañeras; sus ojos marrones achinados brillaban cada vez que sonreía —una sonrisa peculiarmente similar a las bocas equinas— evocando recuerdos entrañables relacionados con Sambayón,el caballo al cual monté desde pequeña gracias al apoyo económico paterno para asistir clases hípicas costosas en Capital Federal.Recuerdo esos momentos como instantes únicos donde experimentaba felicidad pura mientras alimentaba a Sambayón antes o después del entrenamiento; nuestra relación creció hasta convertirnos casi en amigos inseparables capaces incluso participar juntos competiciones ecuestres aunque eso no era lo más importante para mí: simplemente disfrutarlo era suficiente satisfacción personal.
El Vínculo Profundo
Conforme avanzábamos hacia segundo año escolar nuestra amistad se fortaleció aún más asistiendo juntas fiestas organizadas por nuestro colegio Nacional Buenos Aires donde ideábamos estrategias junto otras chicas para evitar ser descubiertas bailando hasta altas horas mientras disfrutábamos bebidas alcohólicas servidas desde medianoche hasta amanecer sin supervisión parental directa.
Un viaje memorable fue aquel hacia Mar del Plata cuando teníamos catorce años; allí sentí claramente cómo nuestro vínculo evolucionó hacia algo significativo e intenso —le escribí poemas expresando sentimientos confusos entre amistad amorosa o ambas cosas simultáneamente— intentando descifrar qué significaban esos nuevos afectos emergentes dentro mío.
Sin embargo llegó tercer año donde Sofía comenzó relacionarse más estrechamente otras chicas distanciándonos gradualmente sin poder expresar cuánto dolió esa separación emocional ni atreverme preguntar qué sucedería entre nosotras.
Decidida recuperar su atención propuse organizar proyección película “Pi” tras descubrir interés mutuo cine clásico durante clase Física logrando captar nuevamente su mirada entusiasta tras mucho tiempo sin conexión visible previa.
El último año escolar trajo consigo nuevas pasiones académicas especialmente filosofía gracias profesora apasionada enseñanzas cautivadoras haciéndome sentir fascinación constante anticipando esas clases semanales sintiendo complicidad creciente entre ambas amigas observándome embelesada por entusiasmo renovado respecto materia abordada diariamente.
Durante este periodo también conocí Jerónimo chico intrigante perteneciente comisión paralela quien resultó ser uno raridades colegio atrayéndome curiosidad conversacional debido estilo punk-dark atractivo además revelaciones personales acerca preferencias románticas ampliadas incluyendo chicos además chicas generando diálogos interesantes sobre sexualidad exploratoria juvenil contemporánea .
Un día Jerónimo preguntó directamente si alguna vez hubo algo especial entre Sofi yo sorprendiendo gratamente ausencia celotipias evidentes quizás porque idea posibilidad atracción recíproca parecía mucho más fuerte presente mente consciente miedosa ocultar sentimientos genuinos profundizando conexiones interpersonales complejas existentes entorno social inmediato .
Cuando finalmente fuimos juntas cine ver «Mulholland Drive» experiencia resulto incómoda tanto emocionalmente visualizando historia amorosa intensa protagonizada mujeres bellísimas reflejándose inquietudes internas propias comenzando cuestionar identidad sexual real .
recuerdo claramente instante decisivo sala oscura silencio absoluto cuando inesperadamente tomó mano suavemente gesto audaz provocador dejándome paralizada nerviosismo extremo incapaz reaccionar adecuadamente ante situación inesperada generadora ansiedad palpable interiorizada .
Antes finalizar curso decidimos visitar Requiem boliche alternativo donde besarse personas mismo género no representaría escándalo social alguno invitación realizada Jerónimo convirtiéndose cómplice aventura nocturna inolvidable llena risas música electrónica vibrante energía contagiosa rodeándonos ambiente festivo liberador permitiéndonos explorar deseos ocultos finalmente manifestándose físicamente mediante contacto íntimo esperado largo tiempo anhelado .
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Hoy reflexionando sobre aquellos momentos pasados siento ternura hacia aquella joven valiente capaz enfrentar miedos familiares abrazar autenticidad propia vivir primer amor adolescente honestamente osadías necesarias forjadoras identidad personal única irrepetible .
