Elecciones en Honduras: Un Voto de Esperanza y Desilusión
Contexto Político y Expectativas
TEGUCIGALPA, honduras — Hace cuatro años, Delmar Méndez y Doris Palada se montaron en una motocicleta con la esperanza de ejercer su derecho al voto. Celebraron la victoria de su candidato, creyendo que la presidenta Xiomara Castro podría ser un faro de esperanza para hondureños como ellos, quienes enfrentan el azote del crimen organizado, el desempleo y el aumento desmedido de precios.
A pesar de las amenazas que los llevaron a buscar asilo en Estados unidos, mantenían la expectativa de que Castro abogaría por los migrantes hondureños ante el entonces presidente Donald Trump. Sin embargo, sus esperanzas se desvanecieron rápidamente.
Cambio en la Política Migratoria
Al inicio del año, Castro amenazó con expulsar a las fuerzas armadas estadounidenses presentes en una base militar en Honduras como respuesta a las políticas migratorias agresivas implementadas por Trump. No obstante, esta postura cambió drásticamente; pronto convirtió a Honduras en un punto clave para las deportaciones aceptando vuelos militares destinados no solo a deportados hondureños sino también provenientes de El Salvador y Venezuela.“Lo que hizo fue llegar a un acuerdo con Trump”, comentó Palada sobre la presidenta.
nuevas Elecciones: Un Clamor por cambios
Este domingo, los ciudadanos hondureños regresan nuevamente a las urnas. Las elecciones presidenciales han generado controversia al enfrentar al partido izquierdista liderado por Castro contra dos candidatos conservadores. la situación ha cobrado relevancia internacional tras el respaldo reciente de Trump hacia uno de estos candidatos conservadores y su promesa pública para indultar a un ex presidente hondureño condenado por narcotráfico en Estados Unidos.
La elección ha reavivado debates sobre cómo Castro colaboró con la administración Trump respecto a deportaciones masivas; una problemática recurrente entre líderes latinoamericanos durante este segundo mandato presidencial estadounidense.
Por un lado están los temores ante posibles represalias económicas si no cooperan; mientras que del otro lado están sus ciudadanos—incluyendo aquellos recientemente deportados—que dependen significativamente del dinero enviado desde Estados Unidos.
Se estima que más de 500 mil hondureños residen actualmente sin estatus legal en EE.UU., lo cual representa una parte considerable dentro del total aproximado de 10 millones habitantes del país. Según datos oficiales hasta noviembre pasado, cerca de 30 mil hondureños habían sido deportados este año—un incremento notable comparado con cifras anteriores—lo cual subraya aún más la importancia económica crítica que tienen las remesas para Honduras.
Sentimientos Encontrados entre los Ciudadanos
Sandra Sierra, estudiante universitaria originaria del país centroamericano expresó su frustración hacia Castro debido al apoyo brindado hacia políticas tan severas como las impulsadas por Trump: “Nos enfureció que ella trabajara con ellos”, afirmó Sierra. “Sabíamos que aquí no había oportunidades y que muchas personas tenían necesidad urgente”.
Los funcionarios gubernamentales han declarado haber acordado colaborar bajo ciertas condiciones relacionadas con dignidad humana durante procesos migratorios. Enrique Reina, ex canciller bajo el mandato actual mencionó: “Lo único que pedimos es garantizar procesos respetuosos”.
Presiones Externas e Internas
Mauricio Claver-Carone quien fue enviado especial para América Latina hasta junio pasado indicó cómo estas decisiones fueron influenciadas por amenazas económicas provenientes desde Washington D.C., donde se exigía cooperación activa o enfrentarse potencialmente a sanciones severas.
Mientras algunos líderes latinoamericanos optaron por resistir tales presiones (como Gustavo Petro), otros decidieron alinearse más estrechamente (como Nayib Bukele) obteniendo beneficios económicos significativos mediante acuerdos relacionados con inmigración.
en países como Honduras o Guatemala se han establecido pactos permitiendo recibir migrantes solicitantes asilo desde otras naciones—a menudo utilizados como justificación legal para denegar solicitudes legítimas basándose simplemente en su capacidad teórica para regresar allí si fuera necesario según argumenta el Departamento Nacional Seguridad estadounidense.La pareja mencionada anteriormente decidió no apoyar nuevamente al sucesor designado por Castro debido al sentimiento generalizado entre muchos compatriotas quienes consideran esta colaboración como una traición directa hacia aquellos forzados a emigrar buscando mejores condiciones vitales.
Méndez relató haber recibido amenazas tras negarse rotundamente involucrarse actividades ilícitas mientras vendía productos alimenticios callejeros junto con su familia antes decidir emprender viaje norteño cruzando México sin ayuda externa alguna hasta entregarse voluntariamente ante autoridades estadounidenses solicitando asilo—a pesar rechazo inicial basado falta pruebas concretas sobre dichas amenazas recibidas previamente.
En febrero planeaban apelar dicha decisión cuando fueron interceptados nuevamente llevándolos junto sus hijos pequeños devueltos finalmente hacia territorio nacional donde continúan luchando contra adversidades cotidianas exacerbadas ahora tras recientes cambios políticos inminentes post-elección presidencial venidera.
