Sor Lucía Caram: La Monja Quilombera que Lucha por Ucrania
Un Vínculo Especial con el Papa Francisco
Sor Lucía Caram, una monja argentina de 59 años originaria de tucumán, ha forjado un lazo significativo con el Papa Francisco a lo largo de más de una década.El Pontífice la considera como una hija y ella lo ve como un padre. Su apodo, «la monja quilombera», se debe a su incesante energía y su enfoque directo en ayudar a los más necesitados.»Voy y golpeo puertas para pedir ayuda; hago ruido porque me gusta hacer lío», explica.
Compromiso Humanitario en Tiempos de Guerra
Residente en Manresa, Cataluña, Sor Lucía vive intensamente cada día, restando horas al sueño para cumplir con su misión humanitaria. Recientemente regresó de Ucrania tras llevar suministros médicos y alimentos a quienes sufren las consecuencias del conflicto armado que ya dura cuatro años. A través de su Fundación Convento de Santa Clara, ha realizado 42 viajes al país devastado por la guerra.
«En nuestras misiones hemos entregado ambulancias y vehículos todoterreno para trasladar víctimas», comenta Sor Lucía. Hasta ahora han proporcionado tres hospitales móviles equipados con unidades quirúrgicas donde se han realizado alrededor de 180 mil cirugías desde el inicio del conflicto.
La Realidad Médica en Ucrania
La hermana Caram enfatiza que uno de los objetivos estratégicos del ataque ruso es destruir la infraestructura médica ucraniana. «Nos piden ambulancias porque son esenciales; cada una puede salvar hasta 100 vidas», señala con determinación. Su compromiso es firme: «No puedo darme por vencida después de todo este tiempo; ellos me necesitan».
A pesar del dolor que enfrenta diariamente al ver las secuelas del conflicto —heridos graves y amputaciones— mantiene un enfoque pragmático sobre su labor humanitaria: “No puedo comprometerme emocionalmente”,dice mientras describe cómo escucha las historias desgarradoras sin quebrarse.
una Influencia digital Significativa
Sor Lucía también ha encontrado en las redes sociales una plataforma para compartir sus experiencias e inspirar solidaridad entre sus seguidores —180 mil en X (anteriormente Twitter) y 133 mil en Instagram— ganándose así el título informal de “monja influencer”. Publica regularmente actualizaciones sobre sus actividades humanitarias junto con fotos y testimonios que validan la entrega efectiva de donaciones.
«Mis redes estallan cuando comparto contenido sobre nuestras acciones; hay mucha gente dispuesta a colaborar», afirma entusiasmada.
Apoyo Emocional Más Allá del Suministro Médico
Al regresar a España tras sus misiones, Sor Lucía no solo trae consigo suministros médicos sino también heridos o familiares afectados por la guerra. Se asegura que reciban atención adecuada antes de regresar a Ucrania: “Buscamos desintoxicarlos emocionalmente”, explica mientras menciona visitas turísticas como ir al Camp Nou o ver monumentos emblemáticos como la Sagrada Familia.
Su vida diaria está marcada por un ritmo frenético; vive sola en un monasterio histórico donde hospeda indigentes pero rara vez encuentra tiempo para sí misma: “No recuerdo qué es sentarme frente al televisor”, confiesa entre risas.
Reflexiones Sobre Argentina
En medio del caos humanitario, Sor Lucía mantiene contacto constante con su familia en Argentina —su madre tiene 95 años— quien le expresa preocupación por sus frecuentes viajes a zonas conflictivas pero entiende su vocación solidaria.
sobre la situación política actual en Argentina opina cautelosamente: “La veo con preocupación moderada… El kirchnerismo hundió al país”. Sin embargo, reconoce que cualquier cambio era necesario ante los desafíos económicos persistentes.
Encuentros Significativos
Recientemente tuvo un encuentro notable con Volodymyr Zelenskyy durante el cual fue galardonada con la orden Princesa Olga por su incansable labor humanitaria. Aunque agradeció el reconocimiento simbólico, enfatizó que lo más importante era reconocer el liderazgo valiente del presidente ucraniano durante estos tiempos difíciles.
Con cada viaje realizado hacia Ucrania desde hace cuatro años —más allá del peligro personal— Sor Lucía Caram continúa siendo una figura esencial dentro del panorama humanitario contemporáneo; no solo lleva ayuda física sino también esperanza e inspiración tanto dentro como fuera del país afectado por conflictos bélicos.
