Boca cumplió el trámite floreándose en Asunción: goleó 4-0 a Recoleta para culminar con un 7-1 en el global por los octavos de final de la Copa Sudamericana. Santiago Ascacibar, Sebastián Villa, Miguel Merentiel y Alan Velasco fueron los goleadores de la noche en la que el Defensores del Chaco se vistió de Bombonera por la cantidad de hinchas visitantes en las tribunas.
Es sencillo explicar el juego de Ascacibar, el mediocampista que deslumbra desde el arribo de Rodolfo Arruabarrena y que festejó en Asunción: juega a hacer goles. El Ruso tiene como objetivo primordial pisar el área rival para sorprender apareciendo cerca de los atacantes o para pescar algún rebote. Todo el resto le importa lo justo y lo necesario al ex volante de Estudiantes. Quiere decir esto que no participa activamente de la elaboración ni tampoco se desgasta al extremo a la hora de recuperar. Guarda el aliento y las piernas para cargar el área contraria. Un dato sirve para graficarlo: con 19 toques fue el futbolista de Boca que menos tocó el balón en la primera etapa. El número uno fue Tomás Aranda, con 41, seguido por Nicolás Figal (40) y Ayrton Costa (37).
“Nosotros con el sistema tenemos un atacante menos, pero el Ruso tiene esa facilidad de pisar el área y se lo pedimos. Porque tiene esa intuición, tiene gol y siempre le quedan las pelotas cerca. Muchas veces las llegadas de segunda línea sorprenden al rival y no logran marcarlos a tiempo”, explicó el Vasco días atrás. Y los números respaldan al DT: en 10 partidos, el Ruso anotó 5 goles. Con Claudio Úbeda, en tanto, había marcado 2 en 17 encuentros.
Arruabarrena no le dio descanso a Ascacibar, muy a pesar de que ante Platense se le cayeron Leandro Paredes, Leandro Lozano y Marco Pellegrino. En el Defensores del Chaco solo cuidó a Leonel Flores y a Lautaro Di Lollo. Es posible que el entrenador haya pensado que el 3-1 de la ida no era ventaja suficiente. O tal vez le quiere dar minutos al elenco estelar para que el notorio crecimiento siga dando pasos hacia adelante. No era un rival de temer Recoleta ni mucho menos: Boca lo liquidó acelerando un par de veces en el primer tiempo.
Sí hubo una prueba en Boca: el sistema. Por la ausencia de Paredes, el Vasco apostó por un 4-1-4-1, con Milton Delgado de volante de inicio y con Aranda y Sebastián Villa por las bandas. Tomás Belmonte y Ascacibar se repartieron el medio. Esta vez, el juvenil enganche no se movió como un extremo, sino que tuvo más libertades para moverse por el centro. Es evidente que se siente más cómodo por el medio, pero el fútbol a nivel profesional requiere sacrificios. Un par de pases filtrados de Aranda pudieron terminar en goles de Villa, aunque el colombiano no estuvo fino en las definiciones.
Ascacibar, de cabeza y tras encontrar un rebote en el arquero, marcó el 1-0. Ojo: antes, Álvaro Montero le sacó un mano a mano a Ronal Domínguez. Es cierto que el arquero no regala seguridad. Pero tuvo una tapada clave en cancha de Huracán, cuando el duelo estaba 1-0 a favor de los paraguayos, y anoche volvió a responder.
El choque se terminó de romper cuando Villa volvió al gol, pintado de azul y oro, tras un rebote largo de Ferreira luego de una volea de derecha del propio atacante.
El complemento estuvo de más. Merentiel y Velasco se anotaron con dos golazos. Debutó el ecuatoriano Enner Valencia, a quien se lo notó fuera de ritmo.
Por otra parte, con el 4-0 Boca igualó las goleadas máss grandes como visitante por torneos internacionales (4-0 a América de Calí en 2003 y 5-1 a Zamora en 2015).
Ganó, goleó y pasó Boca, que sigue en la curva ascendente.
