La Despedida de Miguel Ángel Russo: Un Homenaje a la Vida y al Fútbol
Un Último Adiós en la Bombonera
En las cercanías de Brandsen, un peculiar medio tanque repleto de chorizos y bondiola se convierte en un elemento inesperado para un funeral, donde el café negro suele ser una constante decepción. A pocos pasos se encuentra la emblemática puerta de la bombonera, donde amigos y familiares se reúnen para rendir homenaje a Miguel Ángel Russo. Aunque el ambiente es sombrío por la pérdida, también hay un aire festivo que celebra su vida. En este velorio, las lágrimas se mezclan con risas y canciones que evocan recuerdos entrañables.
la reacción del público ante el fallecimiento de Miguel es difícil de describir. Su lucha contra el cáncer desde 2017 fue valiente; nunca dejó que su enfermedad lo alejara del fútbol.con una honestidad desgarradora, mostró cómo su cuerpo fue afectado por la enfermedad. En sus últimos días, agotado por los tratamientos, decidió poner fin a su batalla e incluso planeó un viaje final a Rosario junto con una emotiva despedida en La Bombonera durante su último partido como entrenador.
Recuerdos Compartidos
«Mi hermano murió igual», comparte Tito mientras espera para entrar al hall de La Bombonera y despedir al director técnico que representa los valores tradicionales del fútbol argentino. «Tuvo cáncer; la quimioterapia lo dejó tan delgado como a russo». Tito recuerda cómo en sus últimos momentos le pedía salir a pasear; esta experiencia le ha removido emociones profundas.
El recorrido final de Russo abarcó clubes icónicos como Rosario Central, San Lorenzo y Boca juniors; cada paso estuvo marcado por emociones intensas visibles en su frágil figura o en sus movimientos cojeantes. Su historia resonó entre muchos presentes: hinchas que recordaban pérdidas similares traían flores o compartían anécdotas sobre seres queridos perdidos.
Los miles que caminaron desde Del Valle Iberlucea hasta Brandsen formaron una fila interminable —de hasta 500 metros— para rendir homenaje al entrenador xeneize. Al ver el féretro no solo recordaron a Miguel sino también revivieron memorias personales llenas de nostalgia y tristeza.
Celebración entre Llantos
«Quiero que sepan que el Xeneize es mi alegría / Aunque no entiendan yo por Boca doy la vida / Cuando me muera no quiero nada de flores / Yo quiero un trapo que tenga estos colores». Los cánticos resonaban fuera del estadio mientras los hinchas mostraban carteles coloridos y encendían velas en honor al querido técnico. Las funerales tienen esa mezcla única: tristeza dulce acompañada por sonrisas nerviosas e incluso humor negro.
A medida que avanzaba el día, jugadores emblemáticos pasaron frente a La Bombonera: Riquelme abrazó a los familiares mientras otros ídolos como Beto Márcico recibieron muestras cálidas del público presente. niños curiosos preguntaban sobre los logros futbolísticos pasados mientras diversas camisetas representando diferentes equipos adornaban el ataúd —más de 30 camisetas cubrían ya su descanso final— simbolizando así las múltiples facetas del hombre cuya vida celebramos hoy.
En este espacio sagrado donde nacer y morir parecen ser dos extremos conectados por experiencias compartidas, hoy nos reunimos no solo para llorar sino también para celebrar todo lo vivido junto a miguel Ángel Russo: un hombre cuyo legado perdurará más allá del tiempo dentro del corazón futbolístico argentino.
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