La Triste Pérdida de Tomy: Un Chimpancé que Dejó Huella en La Plata
Un Adiós Inesperado
Este miércoles por la mañana, el Bioparque de La Plata se vio envuelto en un profundo pesar tras el fallecimiento de tomy, un chimpancé que había sido parte integral del lugar durante más de 40 años. A sus 49 años, Tomy fue encontrado sin vida por su equipo de cuidadores durante su rutina diaria. Su llegada al ex zoológico se produjo en enero de 1980,cuando tenía apenas tres años y formaba parte de un acuerdo con el circo Thyany.
El personal del Bioparque aseguró que no había indicios previos sobre problemas de salud; Tomy no padecía ninguna enfermedad ni estaba bajo tratamiento médico. A pesar del monitoreo constante por parte del veterinario, la noticia fue inesperada para todos cuando los cuidadores notaron su ausencia a las 13 horas.
Una vida Dedicada a la comunidad
Tomy era un chimpancé común originario del África tropical y se convirtió en una figura emblemática dentro del Bioparque. Durante sus casi cinco décadas allí, vivió rodeado tanto por humanos como por otros animales cautivos. sin embargo, esta convivencia tuvo repercusiones en su comportamiento social con otros chimpancés que habían crecido en libertad.
La historia de Tomy también estuvo marcada por una lucha legal para declararlo «sujeto no humano de derecho». Este movimiento buscaba garantizarle una mejor calidad de vida y asegurar su permanencia en el lugar donde había pasado gran parte de su existencia. Martín Guillermo Davids, uno de sus cuidadores más cercanos hasta su jubilación en 2014, lo consideraba como “su hijo adoptivo” y soñaba con que ambos pudieran descansar juntos algún día.
El Debate sobre los Derechos Animales
La solicitud para declarar a Tomy «sujeto no humano» surgió debido a las dificultades sociales que enfrentó al interactuar con otros chimpancés criados libremente. Esta situación llevó a cuestionar cómo debería ser tratado desde una perspectiva legal y ética dentro del contexto urbano donde vivía.
A lo largo de los años,Tomy experimentó momentos difíciles; incluso sufrió lesiones tras pelear con otro macho adulto. Esto hizo aún más compleja la posibilidad trasladarlo a un santuario natural adecuado para primates mayores o aquellos con necesidades especiales—una opción ya implementada exitosamente para otras especies como elefantes.
Una relación significativa fue la que mantuvo con Judy, otra chimpancé residente quien falleció repentinamente en 2019. Ambos compartieron espacio desde 2001 y fueron inseparables hasta el final; este vínculo dejó huellas profundas tanto entre los cuidadores como entre quienes visitaban el bioparque.
Reflexiones Finales
El legado dejado por Tomy es significativo no solo para quienes trabajaron directamente con él sino también para toda la comunidad local interesada en temas relacionados con derechos animales y bienestar animal. Su historia resuena especialmente hoy ante debates contemporáneos sobre cómo debemos tratar a nuestros compañeros animales dentro del entorno humano.
Con cada pérdida como esta surge nuevamente la necesidad urgente e ineludible: reflexionar sobre nuestras responsabilidades hacia aquellos seres vivos cuya existencia ha estado ligada tan estrechamente a nosotros durante tantos años.
