La Legado de marikena Monti: Una Voz Inolvidable de la Cultura Argentina
La icónica cantante y actriz Marikena Monti falleció a los 82 años, dejando tras de sí una huella imborrable en el panorama musical argentino. A lo largo de seis décadas, su carrera abarcó una amplia gama de espectáculos musicales, convirtiéndose en pionera del café-concert y participando también en producciones cinematográficas.
un Viaje Musical desde los ’60
En una entrevista con Clarín, Monti reflexionó sobre su experiencia como parte de la generación de los años sesenta: «Tuve el privilegio de pertenecer a esa época.Fue un tiempo marcado por la búsqueda profunda y apasionante del arte, lleno de libertad a pesar del contexto político». Esta década fue fundamental para su desarrollo artístico y personal.
La noticia sobre su fallecimiento fue confirmada por Leonardo Cifelli, secretario de Cultura: «Hoy nos despedimos con gran tristeza. Se va una artista monumental, cuya voz es esencial para nuestra cultura. Su legado ha dejado una marca indeleble en nuestra música y forma parte integral del arte argentino». Cifelli describió la trayectoria artística de Monti como «coherente, valiente y comprometida», recordando también la amistad que compartieron.»su legado es vasto; su humanidad será siempre recordada. Gracias por todo tu arte y verdad.Hasta siempre», concluyó Cifelli.
De parís al Escenario Argentino
Marikena mostró un talento excepcional desde joven; a los 16 años ya era profesora de piano. Al final de su adolescencia se trasladó a París con sus tíos durante tres años, donde se sumergió en el mundo literario y musical europeo. Durante este tiempo se sintió inspirada por artistas como Edith Piaf, quien influyó notablemente en sus presentaciones posteriores.
Aunque solo vio a Piaf dos veces por televisión —y quedó cautivada por «la mirada amorosa que tenía hacia Théo Sarapo»— comenzó a explorar más profundamente el repertorio musical francés que le generaba gran atracción.
al regresar a Buenos Aires, tuvo su primera oportunidad profesional en La Botica del Ángel gracias al director Eduardo Bergara Leumann. Su interpretación inicial fue tan exitosa que rápidamente logró establecerse como artista fija allí.
Monti continuó brillando dentro del ámbito cultural argentino al actuar junto a figuras destacadas como Jorge Schussheim y marta Minujín e interactuar con grandes exponentes del tango como Astor Piazzolla y Amelita Baltar.
«De la Vega era un visionario obsesionado con comunicar ideas; ser parte ese entorno me enseñó mucho sobre cómo conectar con las personas», comentó Monti sobre sus experiencias artísticas durante esos años formativos.
El Instituto Di Tella representó un hito importante para ella: «Fue un laboratorio artístico donde descubrí autores cuyas obras definieron mi carrera».
Innovación Continua
En 1969 hizo historia al convertirse en la primera cantante argentina en grabar una canción escrita por Joan Manuel Serrat: Balada de otoño. Tres años después presentó Tres mujeres para el show, junto a Susana Rinaldi y Amelita Baltar; este espectáculo tuvo varias reposiciones hasta bien entrado el siglo XXI.
En 1974 interpretó uno de los temas principales para La Mary, película protagonizada por Susana Giménez y carlos Monzón. También participó en otros filmes notables como Conviviendo con la muerte e Comedia rota.
Monti no limitaba su talento solo a un género específico; ella misma expresó: “No me he dedicado únicamente a uno solo estilo musical… En mis inicios no era común mezclar géneros”. Esta búsqueda constante le permitió evolucionar artísticamente durante toda su vida profesional.
A lo largo del tiempo realizó giras internacionales incluyendo recitales destacados en ciudades como Nueva York o Montreal tras ser invitada al Festival des Allumées (1992) o Alemania (1997).
En 2004 presentó Secretos a cuatro voces, espectáculo nominado para premios ACE seguido posteriormente por Retrato en blanco y negro, también reconocido entre las mejores producciones teatrales argentinas entre 2006-2007 antes realizar giras provinciales alrededor del país.
Marikena Monti deja atrás no solo recuerdos imborrables sino también un legado artístico que seguirá inspirando futuras generaciones dentro del ámbito cultural argentino.
