Nicolás Sarkozy enfrenta severas acusaciones por financiamiento libio de su campaña electoral
El ex presidente francés Nicolás Sarkozy se encuentra en el centro de un escándalo judicial que podría marcar un hito en la historia política del país. El fiscal financiero ha solicitado una condena sin precedentes para un ex mandatario,pidiendo siete años de prisión,una multa de 300.000 euros y cinco años de inhabilitación debido a las irregularidades en el financiamiento libio durante su campaña electoral.
Un juicio marcado por la tensión
La jornada del jueves comenzó con el representante de la Procuraduría Nacional Financiera (PNF) presentando sus argumentos tras casi 24 horas de audiencias que iniciaron el martes. Al escuchar la solicitud del fiscal, Sarkozy mostró una actitud desafiante; minutos después abandonó el tribunal con una sonrisa, saludando a algunos presentes antes de dirigirse a su vehículo estacionado en Rue du Bastion.
La PNF ha adoptado un enfoque riguroso hacia todos los implicados en este caso. Varios acusados enfrentan penas que podrían alcanzar hasta diez años tras las reacciones contundentes del fiscal. Por ejemplo, se han solicitado tres años para Brice Hortefeux, ex ministro del Interior, y su asociado Thierry Gaubert; mientras que Alexandre Djouhri podría recibir cinco años como «agente corruptor».Además,Ziad Takieddine y Bashir Saleh también están bajo amenaza de recibir penas similares.
Para Eric Woerth, otro ex ministro involucrado en este escándalo financiero relacionado con la campaña presidencial de 2007, se ha pedido la pena máxima: un año por financiación ilegal.
La gravedad del caso
Las multas propuestas son igualmente alarmantes: hasta tres millones para Takieddine y cuatro millones para Djouhri; mientras que Saleh podría enfrentar sanciones aún más severas con seis millones. La PNF justifica esta dureza al afirmar haber descubierto «una imagen muy oscura» dentro del sistema político francés.El fiscal no dudó en calificar a Sarkozy como alguien obsesionado con obtener fondos para satisfacer sus ambiciones desmedidas e incluso lo vinculó a «un pacto corrupto» con uno de los dictadores más desprestigiados internacionalmente. Este vínculo es particularmente grave dado el contexto histórico relacionado con atentados terroristas que resultaron en numerosas muertes francesas.
A pesar del peso abrumador presentado por la acusación —que incluye testimonios libios y documentos comprometedores— aún queda camino por recorrer antes de llegar a una resolución definitiva. A partir del lunes próximo comenzará la fase defensiva donde los abogados tendrán oportunidad para contrarrestar las alegaciones formuladas contra Sarkozy.
Defensa firme ante las acusaciones
Sarkozy ha mantenido desde el inicio su postura desafiante frente al proceso judicial. En redes sociales expresó: “El PNF lleva trece años intentando demostrar mi culpabilidad basándose únicamente en postulados ideológicos”. Aseguró estar decidido a luchar contra lo que considera injusticias y subrayó que quien defiende verdades no merece compasión comparado con quienes cometen injusticias.
Aunque enfrenta serias consecuencias legales —incluyendo ya una condena previa relacionada— sigue sosteniendo que sus derechos han sido vulnerados durante todo este tiempo bajo investigación judicial constante desde hace más de una década.
En respuesta al clamor popular sobre este caso emblemático, Philippe Jaeglé defendió ante los medios los principios rectores detrás del trabajo realizado por el PNF: “Nuestra misión es aplicar justicia e imparcialidad sin presunción alguna”. Su colega Quentin Dandoy reforzó esta idea señalando cómo las pruebas apuntan directamente hacia Sarkozy como figura central detrás supuesta corrupción política relacionada al financiamiento ilícito proveniente desde Libia.
Con múltiples frentes abiertos tanto legal como mediáticamente hablando —y habiendo ya sido condenado anteriormente— Nicolas Sarkozy deberá esperar varios meses antes conocer cuál será finalmente su destino tras estas nuevas acusaciones graves ante el Tribunal Penal parisino.