River no arranca. Así como el 0-0 en Colombia por la Copa Sudamericana se valoró como un buen punto, el 2-2 con Vélez en el Monumental, en el duelo de historias cruzadas por los ex de un lado y del otro, tuvo sabor a derrota. Es que el equipo de Eduardo Coudet tuvo dos caras: pasó de jugar un muy buen primer tiempo a una segunda parte floja y desconcertante. Y si la última imagen es la que queda, entonces, el conjunto de la banda roja retrocedió más de lo que había intentado avanzar en la última semana.
El partido tuvo un quiebre a los 15 minutos del segundo tiempo. Y fue por un error individual. Thiago Almada entregó mal una pelota hacia atrás que metió a Vélez, el club del cual surgió, en partido. Diego Valdés, que recién había ingresado, interceptó el pase, y luego terminó desviando el remate de Matías Pellegrini, a quien le había quedado la pelota de frente. Ese fue el descuento de la visita, que a partir de ahí se agrandó y dejó al desnudo al vulnerabilidades de su rival.
Es que desde ese momento, River perdió el mediocampo. Y entró el nerviosismo. Desde el banco de suplentes, no hubo respuestas. Coudet volvió a demorar los cambios y la primera variante fue el ingreso de Borré por Ángel Correa, la figura. Estaba cansado Angelito y se viene la revancha de los octavos de final por la Sudamericana pero su reemplazante fue un “9” que está en otra sintonía. Y el equipo quedó partido.
Encima, Correa tardó en salir y Darío Herrera aplicó la nueva regla de contar los segundos, por lo que el colombiano tuvo que esperar un minuto para entrar. En medio de los insultos a Chiqui Tapia desde las tribunas, Vélez casi llega al empate pero Lanzini no llegó a puntear la pelota ante Santiago Beltrán.
Iba a tener revancha el ex River ya que minutos más tarde cabeceó un centro de otro ex Millonario, Elías Gómez, para establecer la igualdad y llenar de preocupaciones al club en el que nació futbolísticamente. Manu, que no gritó el gol y pidió perdón, también había sido el que convirtió hace seis meses en el 1-0 de Vélez en el Amalfitani, el partido que terminó con el segundo ciclo de Marcelo Gallardo.
Y no fue el único ex River que estuvo cerca de convertir. También Rodrigo Aliendro, de buen rendimiento, probó desde afuera e inquietó a Beltrán.
River tiró por la borda todo lo bueno que había hecho en el primer tiempo, que fue el mejor no solo de este segundo semestre, sino también en mucho tiempo. Es que en la primera parte, el juego de River fluyó. Hubo circulación de pelota, criterio para manejarla y distribuirla, presión, buena ocupación de los espacios, dinámica y gol. Además, exprimió la experiencia y jerarquía de Correa.
Angelito mostró su categoría cuando puso en ventaja a River a los 10 minutos. Se quedó como el jugador más adelantado y le sacó jugo al pelotazo de Martínez Quarta, quien se dio cuenta que a veces también es necesario revolear. El ex Tigres bajó la pelota, quebró la cintura ante Magallán y definió cruzado. Estaba habilitado. Había quedado enganchado Silvero.
Pero no solo hace goles Correa. También da asistencias. Y eso lo aportó en el segundo gol, en la pared que tiró con Freitas, que pasó a Magallán y buscó un centro pero la pelota se desvió en Silvero y fue a la red. En la previa, se vio mucho de lo que hizo bien River.
Es que la jugada arrancó en la presión a una salida de Vélez. Lucas Beltrán recuperó, tocó a Moreno, quien buscó a Freitas con un pase para adelante. Gran parte del juego de River se había volcado por la derecha, sector por el que hubo buenas triangulaciones entre González, que pasaba con criterio al ataque, Andrada y Freitas.
Sin embargo, el local no pudo aprovechar la pasividad que tenía Vélez y ese juego no tuvo continuidad en el segundo tiempo, en el que River se agotó, más allá del error de Almada. Coudet apostó por poner lo mejor, dado que necesita resultados, pero tardó en oxigenar al equipo y lo pagó caro.
Vélez llegó al empate y salvó el invicto. Lo hizo en gran parte por los buenos cambios de Guillermo, decisivos para cambiar el desarrollo. Y no es poca cosa para un equipo con muchos chicos haberle ganado a Independiente de local y empatado con Boca y River de visitante.
Con la salida de Correa, el Millonario se quedó sin juego y sin quien manejara los tiempos en el ataque. Dependió de arrebatos individuales de Almada, pero no era la noche de Thiago. Y el equipo terminó mostrando su peor cara, justo a pocos días de un duelo clave.
“En la Copa cueste lo que cueste, en la Copa tenemos que ganar”, bajó a coro desde las tribunas en referencia al choque con Independiente Santa Fe. Un partido decisivo que puede marcar el futuro.
El resumen del empate de River y Vélez
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