En 1967, Bob Dylan grabó un disco seco, sin promoción, lleno de imágenes bíblicas y con una advertencia: no lo difundan. Una de sus canciones habla de San Agustín. Hoy, con un nuevo Papa agustino —León XIV—, ese tema cobra otro sentido.
Lo que Dylan escribió como una visión íntima coincide, sin buscarlo, con la orden religiosa del sucesor de Francisco. Y entre esas canciones está también la que Jimi Hendrix volvió leyenda.
“I Dreamed I Saw St. Augustine” forma parte de John Wesley Harding, el primer disco de Dylan con referencias directas al Antiguo Testamento. Aparecen también allí canciones como “The Ballad of Frankie Lee and Judas Priest”, “The Wicked Messenger” y “All Along the Watchtower”.
Bob Dylan pidió que no se lo promocione. Era un álbum demasiado personal. Igual, terminaron versionándolo Joan Baez, Patti Smith y hasta inspiró el nombre de Judas Priest. Y Hendrix… lo convirtió en otra cosa.
