Con 5 mil hinchas visitantes en Vicente López, Platense y Boca regalaron un atractivo 1-1, con situaciones de peligro en ambos lados. El equipo que comanda Rodolfo Arruabarrena terminó mucho mejor: Alan Velasco erró una con el arco vacío y después Juan Pablo Cozzani le sacó un mano a mano a Miguel Merentiel, que volvió al gol tras seis partidos. Lo malo para el Vasco: no rotó y salieron con molestias Leandro Paredes, Marco Pellegrino y Leandro Lozano.
No le dio descanso a casi nadie Arruabarrena, todo lo contrario de lo que se había especulado en la semana. La buena victoria 3-1 ante Recoleta en la ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana tal vez le hizo cambiar los planes al Vasco. Es posible que el parate lo haya pensado para la revancha en Paraguay. Por eso, en Vicente López estuvo el mediocampo estelar, con Delgado, Paredes y Ascacibar, más los niños maravilla Aranda y Flores. La rotación solo le tocó a Miguel Merentiel, que le dejó su sitio a Sebastián Villa. Y, como una ironía del destino, el otro que entró fue Marco Pellegrino por Ayrton Costa, y el zaguero sintió un pinchazo en el isquiotibial derecho en la última acción de la etapa inicial. También Paredes evidenció molestias durante toda la primera parte.
Boca ya es un equipo reconocible y eso es virtud de Arruabarrena: le imprimió su marca en pocas semanas de trabajo. Ataca mucho el elenco del Vasco y maneja muy bien los modelos de juego de posesión y de transiciones rápidas. Al vértigo lo imprimen los extremos, en este caso Flores y Villa, y los toques cortos nacen en Paredes, que contagia al resto. Ascacibar carga el área y Delgado la merodea. La única pieza que aún falta terminar de encajar es la de Aranda. La figura del enganche no existe en el fútbol moderno y el chico está buscando su sitio. Lo han probado de extremo y de interior; ayer fue falso 9, ese puesto de antaño que volvió a hacer famoso Lionel Messi en un duelo entre Barcelona y Real Madrid. La sensación es que, más temprano que tarde, Aranda se va a acomodar a cualquier función porque le sobra talento. Pero deberá trabajar. Jugando ahí, cerca de los centrales rivales, perderá más de lo que ganará por una cuestión de físico aún no desarrollado. Tiene, como virtudes, el panorama y la valentía para rematar mucho desde afuera.
Y Boca es un equipo al que lo lastiman de contra. Es posible que sea porque ataca con mucha gente. También porque Paredes no es un especialista en recuperar y porque Ascacibar juega demasiado pendiente de pisar el área rival. Álvaro Montero, el arquero que no regala grandes certezas, tuvo dos buenas atajadas: la primera, una volada al ángulo tras un disparo que pedía gol del lateral Agustín Lagos.
Ni Paredes ni Pellegrino salieron a jugar el complemento. Entró Merentiel y Aranda pasó a jugar de enganche. Ahí apareció la mejor versión del juvenil. Pero primero pegó el Calamar con un gol gestado en la cabeza de Palermo: Cozzani sacó largo, Giménez la peinó y Retamar definió después de un error en la cobertura de Lozano, que minutos más tarde pidió el cambio por una lesión en la pierna derecha.
Con la ventaja, el local se metió atrás. Palermo refrescó el ataque y la mitad de la cancha, y el partido se hizo de ida y vuelta. Tuvo sus chances Platense de contragolpe. Giménez anotó un golazo, pero se lo anularon desde el VAR por una clara mano del atacante local. Lo polémico es que el balón primero tocó en la mano de Dylan Gorosito.
Fue Boca con empuje y con el fútbol que le nació a Aranda. El pibe metió un pase de Riquelme para que el pisador de área serial que es Ascacibar se la bajara a Merentiel para el empate y para que se sacara la mufa. Para el uruguayo fue el tanto 58 en 173 partidos en el club.
En los minutos finales, Boca lo arrinconó. Y hasta tal vez mereció mejor suerte. Difícil de explicar la que falló Velasco. En definitiva, fue empate para que Palermo alargue su sequía ante el Xeneize: nunca le pudo ganar como DT, con 5 caídas y 4 empates.
El resumen de Platense 1 vs Boca 1
Platense vs Boca, minuto a minuto:
