Recuerdos de un Concierto Inolvidable: La Noche del 9 de Junio de 1990
Un Viaje al Pasado Musical
La noche del sábado 9 de junio de 1990, me encontraba en el Estadio Cubierto de Parque Sarmiento disfrutando del recital de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Esa experiencia marcó un hito en mi vida, una mezcla perfecta entre la música y la camaradería que solo se vive en esos momentos únicos.
Recuerdo con claridad cómo, a pesar del frío invernal, la felicidad me envolvía. Después del concierto, junto a mis amigos recorrimos kilómetros por General Paz intentando abordar algún colectivo.No importaba el cansancio; íbamos cantando y riendo, embriagados no solo por el alcohol sino también por la euforia colectiva.
La Magia de los Recitales Ricoteros
Los conciertos de los Redondos eran auténticas celebraciones. En cada pogo sentías una energía indescriptible; las canciones eran como golpes directos al corazón. Era mi primera vez en un recital así y esa noche El Indio presentó «Susanita», entre otros temas que más tarde formarían parte del álbum La mosca y la sopa.
En aquellos días, quienes éramos seguidores fervientes de los Redondos solíamos tener una aversión casi visceral hacia Soda Stereo. Éramos jóvenes despreocupados que compartíamos vino a granel; ni siquiera existía el malbec como lo conocemos hoy ni había teléfonos móviles para capturar esos instantes mágicos. ¡No había fotos! ¿Para qué? Estábamos allí viviendo el momento.
Alegría y Memorias Compartidas
Los conciertos ricoteros en Buenos Aires estaban impregnados de alegría pura. En junio de 1990 aún no habíamos sido testigos del trágico suceso que marcaría a muchos fanáticos: la muerte de Walter Bulacio durante un concierto en Obras al año siguiente. Yo asistí también a ese recital con lo justo para pagar el colectivo y mi DNI guardado cuidadosamente en uno de mis bolsillos.A mis 19 años venía recién salido del colegio católico donde pasé cinco años estudiando latín sin saber realmente qué era disfrutar una cerveza fría hasta ese momento crucial. Mis amigos (Edgardo, Fabián, Patricia, Osvaldo) fueron fundamentales para abrirme los ojos ante las letras complejas pero cautivadoras que gritábamos juntos con fervor juvenil.
Reflexiones sobre un Legado Musical
Hoy miro hacia atrás con nostalgia pero también con gratitud por esas experiencias vividas intensamente aunque ya no se repitan igual. Quiero rescatar algo significativo mientras revivo esos recuerdos:
En 1985 El Indio Solari junto a Skay beilinson compusieron «Puede alguien decirme/ Me voy a comer tu dolor/ Y repetirme/ Te voy a salvar esta noche?», versos que resonaron profundamente aquella mágica noche en Parque sarmiento hace más de tres décadas y siguen vivos dentro mío hasta hoy.
El legado musical dejado por Los Redonditos es innegable; su capacidad para unir personas bajo un mismo sentimiento sigue siendo relevante incluso ahora.
