el Helicoide: Un Cambio Significativo en la Historia de la Prisión Venezolana
La Transformación del Helicoide
el emblemático centro de detención conocido como El Helicoide, un símbolo de la represión y tortura en Venezuela, quedó casi desprovisto de prisioneros el pasado jueves tras el traslado masivo de los internos a diversas cárceles del país. Originalmente concebido como un innovador centro comercial en los años 50, este edificio se ha transformado con el tiempo en una prisión que ha sido testigo del sufrimiento y abuso, especialmente hacia aquellos considerados presos políticos.
A pesar del cierre simbólico de esta infame cárcel, familiares de los reclusos han expresado su preocupación por la falta de transparencia durante el proceso y lamentan que muchos detenidos hayan sido enviados a prisiones distantes, lo que complica las visitas familiares.
Reacciones Internacionales y Nacionales
Marco Rubio, secretario de Estado estadounidense, declaró recientemente que «la infame prisión El Helicoide fue cerrada», aunque aún quedaban personas encarceladas allí. Este comentario resalta las tensiones internacionales sobre la situación carcelaria en Venezuela.
El miércoles se iniciaron los traslados sin previo aviso ni información oficial por parte del gobierno. Esta falta de comunicación generó inquietud entre familiares y organizaciones defensoras de derechos humanos. Jorge Arreaza, diputado oficialista al frente de una comisión parlamentaria dedicada a seguir el tema amnistía, defendió las acciones gubernamentales ante las críticas: «La campaña contra El helicoide fue feroz… Se procede a cerrarlo y transformarlo», argumentó Arreaza en su cuenta oficial.
La Realidad Dentro del Helicoide
Andreína Baduel, activista e hija del fallecido general Raúl baduel —quien murió bajo custodia estatal— confirmó a AFP que El Helicoide había quedado «totalmente vacío». Durante más de 147 días consecutivos, miembros del Comité por la Libertad de los Presos Políticos (Clippve) han realizado vigilias para exigir justicia y libertad para quienes consideran injustamente detenidos. “Estas personas no deberían estar privadas de libertad”, enfatizó Baduel.
En enero pasado, Delcy Rodríguez anunció oficialmente el cierre definitivo del penal poco después que Nicolás Maduro fuera capturado durante una incursión militar estadounidense. A medida que avanzaba el día posterior al cierre formalizado, agentes encargados vigilaron un lugar ahora desolado; uno incluso comentó a un periodista sobre la ausencia total dentro.
Sin embargo, fuera del recinto se vivieron momentos desgarradores cuando familiares lloraban desconsoladamente ante una barrera policial debido a su incertidumbre sobre el paradero exacto sus seres queridos tras estos movimientos repentinos.
Preocupaciones Sobre Derechos Humanos
El Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) expresó su inquietud respecto al manejo opaco relacionado con estos traslados; subrayaron que no existe un listado oficial publicado por parte autoritaria sobre quiénes fueron trasladados o dónde están ahora. Según datos previos al traslado masivo había más 70 prisioneros recluidos allí.
Renzo Prieto —exdiputado quien pasó más cuatro años encarcelado en el Helicoide— compartió su perspectiva con AFP: “Más allá del cierre físico es crucial cambiar radicalmente las políticas represivas”. Recordó condiciones inhumanas dentro donde muchos dormían en escaleras rodeados por ratas; “De lo contrario es puro show”, concluyó Prieto refiriéndose al aparente cambio sin reformas sustanciales detrás.Este acontecimiento marca un hito significativo no solo para aquellos directamente afectados sino también para toda Venezuela mientras continúa luchando contra prácticas represivas históricas.
