Mercedes Morán: Un Viaje de Autodescubrimiento a Través de la Escritura
La Escritora que Nació de la Actriz
En el ámbito de la ficción, Mercedes Morán nunca había enfrentado un desafío tan profundo como el que vivió en su vida personal. La actriz ha recorrido un camino hacia el perdón, especialmente hacia su madre, y esta experiencia se ha transformado en una obra literaria. En lugar de recibir un guion por correo electrónico, Morán ha tejido su propia narrativa a partir de recuerdos y reflexiones íntimas. Su proceso creativo no fue guiado por un director cinematográfico o teatral; más bien, fue impulsado por una toma de conciencia gradual y sanadora.
El resultado es «Madre mía» (Editorial Planeta),su primer libro que consiste en una serie de relatos breves donde explora sus vivencias desde la infancia hasta el presente. A sus 70 años, Morán comparte con Clarín: “Siempre he escrito para mí misma como forma de reflexión; sin embargo, esta vez Editorial Planeta me propuso publicar algo tras mi espectáculo unipersonal ‘Ay amor divino’, donde abordé mis relaciones afectivas”.
La actriz confiesa haber dudado al principio sobre si estaba lista para este nuevo reto literario. “Me resistí porque sentía que no estaba a la altura”, dice. Sin embargo, tras decidir tomarse un tiempo alejada del trabajo actoral, encontró espacio para establecer una rutina diaria dedicada a escribir.
Reflexiones sobre Maternidad y Relaciones Personales
Con gran expectativa espera el estreno de «Mis muertos tristes», una miniserie dirigida por Pablo Larraín y basada en cuentos escritos por Mariana Enriquez. En este proyecto comparte protagonismo con Dolores Fonzi.
El libro «Madre mía» es un viaje introspectivo donde aborda las complejidades del vínculo con su madre Aída —una maestra rural fallecida a los 97 años debido al Covid— quien ejerció violencia psicológica sobre ella durante su crianza. Este doloroso pasado fue superado gracias a terapia y al poder catártico que le otorgó escribir este libro.
Cuando se le pregunta si escribir le ayudó más que actuar para exorcizar sus demonios personales, responde: “No veo diferencia entre ambas formas artísticas; cada una tiene su manera única de ayudarme”.Sin embargo, reconoce que lo autobiográfico presenta desafíos distintos: “Al actuar me escondo detrás del personaje; aquí estoy exponiendo mi propia vida”.
Morán admite haber tenido reservas iniciales sobre compartir detalles tan personales acerca de su madre pero finalmente decidió romper esos límites autoimpuestos: “Escribir estos relatos me permitió no solo perdonar a mi madre sino también entenderla mejor”.
Aprendizajes Clave Sobre maternidad
La historia familiar se convierte en pretexto para discutir temas universales relacionados con la maternidad y las expectativas sociales impuestas sobre los padres. Reflexiona sobre cómo muchas veces nos prometemos ser mejores padres que nuestros propios progenitores sin lograrlo plenamente.
“Es interesante notar cómo rara vez hablamos acerca del rol materno cuando los hijos ya son adultos”,añade Morán mientras comparte sus experiencias actuales como madre ante hijas adultas.
Entre las enseñanzas valiosas recibidas destaca la importancia del empoderamiento femenino e independencia económica inculcada por su madre: “Ella siempre nos decía lo crucial que era ser autosuficientes”. Sin embargo, también recuerda momentos difíciles provocados por reacciones desmedidas ante situaciones relacionadas con sexualidad o afecto.
Durante uno de los capítulos más impactantes del libro revela cómo comprendió algunas conductas maternas tras reflexionar durante sesiones terapéuticas después del fallecimiento de Aída: “Entendí que probablemente sufrió algún tipo abuso en su juventud”, lo cual facilitó aún más el proceso hacia el perdón tanto hacia ella como hacia sí misma.
Matrimonio Temprano y Nuevas Perspectivas Amorosas
Casarse a los 17 años marcó profundamente la vida personal y profesional de Morán. Explica cómo esa decisión estuvo motivada por un deseo urgente e incontrolable por independizarse: “Mirando atrás veo claramente esa necesidad”.
A pesar del matrimonio temprano —su esposo tenía 23 años— logró equilibrar estudios universitarios junto con responsabilidades familiares desde muy joven.
Hoy día disfruta plenamente estar sola después haber estado siempre rodeada por compromisos familiares intensos. Aunque abierta al amor nuevamente —sin restricciones respecto al género o edad— enfatiza cuánto valora actualmente las relaciones significativas con sus nietos Ema (16), León (13), justina (5) y Francisca (2).
“Con ellos siento ese amor rejuvenecedor”, dice entre risas mientras recuerda anécdotas entrañables junto a ellos.
Finalmente menciona cómo mantiene buenas relaciones amistosas tanto con Oscar scápola —su primer esposo— como también reconoce cierta distancia emocional respecto al segundo padre biológico involucrado en sus vidas familiares actuales.
Mercedes concluye compartiendo reflexiones sinceras acerca del legado familiar mientras navega entre recuerdos dolorosos pero sanadores construidos alrededor del concepto maternal complejo e inspirador presente tanto dentro como fuera suyo mismo.
