El Papa Francisco denuncia la tiranía y la violencia en Camerún
Un llamado a la paz en medio del conflicto
Durante su visita a Bamenda, una ciudad del noroeste de Camerún que ha sido epicentro de un prolongado conflicto civil, el papa Francisco expresó su profunda preocupación por la situación actual.En un emotivo discurso pronunciado en la catedral local, el pontífice afirmó que “el mundo está siendo destruido por unos pocos tiranos”, haciendo hincapié en cómo algunos utilizan las religiones y a Dios para justificar sus intereses militares, económicos y políticos.
La guerra civil en esta región ha perdurado durante una década, resultando en más de 6.500 muertes y desplazando a más de medio millón de personas. Para facilitar la visita papal, los separatistas anglófonos anunciaron una tregua temporal de tres días.
Crisis humanitaria alarmante
De acuerdo con datos proporcionados por las Naciones Unidas, aproximadamente 1.8 millones de los cuatro millones de habitantes que residen en las regiones anglófonas requieren asistencia humanitaria urgente. Además, se estima que alrededor de 250.000 niños están directamente afectados por este conflicto armado.
El Papa elogió el esfuerzo conjunto entre musulmanes y cristianos para establecer un movimiento pacifista en Bamenda: “¡En cuántos lugares del mundo desearía que sucediera lo mismo!”,exclamó con fervor.“¡Bienaventurados los que trabajan por la paz!”, continuó el pontífice al agradecer especialmente a aquellas mujeres —laicas y religiosas— dedicadas a ayudar a quienes sufren debido a la violencia imperante.
Francisco también reflexionó sobre el papel destructivo de los líderes bélicos: “Los señores de la guerra fingen no saber que basta un instante para destruir; sin embargo, muchas veces no es suficiente una vida entera para reconstruir”.
Crítica al saqueo y pobreza persistente
El líder religioso criticó duramente aquellos que explotan los recursos naturales del país: “Invierten gran parte en armas dentro de un ciclo interminable de desestabilización y muerte”. Afirmó además que «el mundo está siendo arrasado por unos pocos tiranos», mientras se sostiene gracias al apoyo incondicional entre hermanos y hermanas solidarias.
A pesar del potencial económico significativo del país —rico en petróleo, gas natural y minerales— cerca del 26% de su población vive bajo condiciones precarias según informes recientes del Banco Mundial.
Testimonios desde el corazón del conflicto
Monseñor Andrés Fuanya Nicea, obispo local, dirigió unas palabras conmovedoras al Papa: “Santo Padre, hoy sus pies pisan esta tierra ensangrentada por nuestros hijos”. Expresó cómo muchos han padecido enormemente debido a circunstancias ajenas a su control; miles han sido desplazados o han buscado refugio fuera del país.
El obispo también destacó las atrocidades sufridas por sacerdotes e integrantes religiosos locales durante este conflicto: «Numerosos clérigos han sido perseguidos o incluso asesinados». Sin embargo, enfatizó cómo la Iglesia continúa llevando adelante su misión evangelizadora pese al contexto adverso.
Durante esta visita significativa también estuvo presente Robert Prevost quien escuchó atentamente las preocupaciones expresadas por Fru Assah Angwafor IV —un líder tribal— sobre cómo los jefes tradicionales se han convertido en objetivos vulnerables dentro este clima violento.
Samel Forba representando a los presbiterianos subrayó ante el Papa lo olvidada que es esta crisis anglófona comparándola con otras situaciones globales más visibles. Agradeció además al Vaticano su disposición para facilitar diálogos entre las partes enfrentadas.
La religiosa Carine Tangin Mangjun compartió con emoción: «Usted es un gran aliento para nosotras mientras llevamos adelante nuestro apostolado bajo circunstancias tan difíciles».
Al concluir su visita pastoral desde San José Catedral exclamó con determinación: “¡trabajemos juntos por la paz!” antes continuar hacia otros compromisos programados dentro Bamenda.
