Rúrik Gíslason: De Futbolista a Actor en la Pantalla Grande
Con el reciente lanzamiento de Comer, rezar, ladrar en Netflix, Rúrik Gíslason vuelve a captar la atención del público. Para aquellos que no están familiarizados con su trayectoria, puede resultar sorprendente verlo en un nuevo rol tan alejado del fútbol que lo catapultó a la fama.
Un Viaje Inesperado Desde el Mundial de Rusia 2018
El Mundial de Fútbol de Rusia 2018 fue testigo de numerosas historias memorables, pero pocas han sido tan impactantes como la de Gíslason. Como mediocampista de la selección islandesa,se convirtió en un fenómeno viral tras el empate contra Argentina y su estrella Lionel Messi durante los mundial-de-clubes/» title=»River Plate: ¿Puede la matemática salvarlo del … de Clubes?»>partidos grupales.Sin embargo,su notoriedad no solo se debió a sus habilidades futbolísticas; su apariencia distintiva —con cabello rubio y ojos azules— le valió el título informal del «jugador más atractivo» del torneo por su parecido con Thor.
Este repentino aumento en popularidad lo llevó a acumular más de medio millón de seguidores en redes sociales en cuestión de días.No obstante, lo que parecía ser un impulso definitivo hacia una carrera exitosa como futbolista dio un giro inesperado cuando decidió retirarse dos años después del Mundial. En ese tiempo había disputado 53 partidos internacionales y anotado tres goles para Islandia.
“Estoy abierto a algunos proyectos interesantes para el futuro”, comentó Gíslason tras dejar atrás su última etapa profesional con SV Sandhausen 1916.
la Transición al Mundo Empresarial y Artístico
Su primer paso fuera del fútbol fue incursionar en el ámbito empresarial con Glacier Gin, una ginebra premium producida en Islandia que ya no está disponible. También lanzó Bökk, una línea de ropa urbana inspirada por su estilo personal; sin embargo, esta marca tampoco perduró.
A medida que exploraba nuevas oportunidades laborales fuera del deporte rey, comenzó a trabajar como modelo publicitario y poco a poco se adentró en una industria completamente diferente: la actuación. Su debut cinematográfico llegó en 2021 cuando interpretó al villano principal en Cop Secret, una comedia dirigida por Hannes Thór Halldórsson —quien también fue arquero durante aquel memorable Mundial—.
Un hito significativo ocurrió cuando participó en Let’s Dance, la versión alemana del popular reality show sobre baile. Allí superó sus límites personales al convertirse campeón junto a Renata Lusin; este triunfo le proporcionó la confianza necesaria para consolidarse dentro del mundo artístico.
Desde entonces ha participado activamente en producciones europeas como Eine Million Minuten y Wunderschöner. En 2025 recibió reconocimiento durante los Vienna Awards como uno de los talentos emergentes más destacados.
La Nueva Aventura cinematográfica: comer, rezar, ladrar
Hoy día Rúrik Gíslason tiene 38 años y continúa expandiendo sus horizontes profesionales con Eat Pray Bark, disponible desde abril pasado exclusivamente por Netflix. En esta película interpreta a Nodon —un entrenador canino místico— quien utiliza tradiciones celtas para mejorar las relaciones entre mascotas y humanos dentro un campamento alpino idílico.
Gíslason demuestra así que su historia va mucho más allá del fútbol; aunque alcanzó gran éxito sobre el terreno deportivo decidió explorar nuevos caminos creativos. Lejos de desvanecerse tras dejar las canchas deportivas detrás suyo ha logrado reinventarse exitosamente construyendo una nueva carrera llena potencial e identidad propia mientras sigue enfrentando nuevos retos artísticos.
