Descubrimiento de una Bacteria Intestinal Relacionada con el Deterioro Cognitivo en la Vejez
Investigadores británicos han identificado una bacteria intestinal que aumenta su presencia con la edad y que podría estar vinculada al deterioro cognitivo.Este hallazgo, publicado en la revista Nature, revela que este patógeno interfiere con la comunicación de los nervios sensoriales conectados al cerebro. Aunque el estudio se realizó en ratones, los científicos sugieren que el circuito entre intestino y cerebro podría ser similar en humanos.
Un Mecanismo Revelador del Deterioro Cognitivo
David Vauzour, bioquímico de la Universidad de East Anglia en norwich, Reino Unido, destaca que esta investigación podría ofrecer un nuevo entendimiento sobre por qué las capacidades de memoria y aprendizaje tienden a disminuir naturalmente con el paso del tiempo. Además, plantea la posibilidad de desarrollar terapias dirigidas al intestino para contrarrestar este efecto.
Christoph Thaiss, coautor del estudio e inmunólogo en Stanford University (California), compara los efectos observados con otros signos comunes del envejecimiento: “Al igual que necesitamos anteojos o audífonos a medida que envejecemos”, explica Thaiss. Esta perspectiva sugiere que no solo se pierde percepción sensorial externa sino también interna.
Experimento Revelador: La Interacción entre Ratones Jóvenes y Viejos
El experimento involucró a ratones jóvenes (de dos meses) y viejos (de 18 meses) viviendo juntos durante un mes. Según lo descrito por nature, esta situación es comparable a un adolescente de 15 años conviviendo con una persona de 50 años. tras este periodo compartido, los ratones jóvenes mostraron un rendimiento similar al de sus contrapartes mayores en pruebas cognitivas como laberintos y memoria.
En las pruebas memorísticas típicas, los ratones suelen recordar objetos previamente vistos dedicando más tiempo a explorar nuevos elementos. Sin embargo, tras convivir con ratones viejos, los jóvenes comenzaron a dedicar igual tiempo tanto a objetos familiares como nuevos; esto indica una pérdida significativa de memoria a corto plazo.
Timothy Cox, neurocientífico asociado al proyecto desde la Universidad de Pensilvania (Filadelfia), expresó asombro ante estos resultados: “la diferencia era tan notable que casi no podíamos distinguir entre ambos grupos”.El cambio observado se atribuyó a una alteración en sus microbiomas intestinales hacia uno más parecido al presente en los ratones mayores.
La Bacteria Clave: Parabacteroides goldsteinii
Los investigadores decidieron colonizar ratones jóvenes utilizando diversas especies bacterianas pero centraron su atención especialmente en Parabacteroides goldsteinii. Al trasplantar esta bacteria específica a roedores jóvenes, se observó un deterioro significativo en su capacidad para recordar objetos previamente vistos.
Por otro lado, cuando administraron antibióticos para eliminar las bacterias intestinales o aplicaron terapia fagos contra P. goldsteinii a roedores ancianos, estos mostraron mejoras notables similares a las capacidades cognitivas observadas en animales más jóvenes y saludables.
Eduard Chen detalla cómo P. goldsteinii produce altos niveles de ácidos grasos de cadena media —moléculas esenciales para formar membranas celulares— lo cual activa células inmunitarias llamadas macrófagos mediante el receptor GPR84 presente en sus superficies celulares.
Implicaciones sobre Comunicación Intestino-Cerebro
A través de experimentos adicionales incluyendo imágenes cerebrales e inhibición/activación nerviosa sensorialen roedores adultos mayores , el equipo descubrió cómo estos macrófagos activados liberan moléculas inflamatorias capaces de bloquear señales transmitidas por el nervio vago —el canal comunicativo entre cerebro e intestinos— resultando así perjudicial para funciones cognitivas superiores.
Maayan Levy , otra coautora del estudio e inmunóloga también asociada con Stanford University concluyó afirmando: “Este descubrimiento proporciona evidencia concreta sobre cuán crucial es el microbioma para nuestro envejecimiento cerebral”. John cryan , neurocientífico del University College cork (Irlanda), añadió optimismo respecto potenciales tratamientos dietéticos dirigidos hacia mejorar salud cognitiva relacionada con edad mediante intervenciones enfocadas al intestino .
Este avance científico abre nuevas puertas hacia posibles estrategias terapéuticas destinadas no solo prevenir sino incluso revertir efectos negativos asociados al envejecimiento cerebral .
