Boca Juniors: Un Empate que Deja Sabor a Poco
La Desilusión en la Bombonera
¿Qué emociones invaden a los jugadores de Boca juniors al reunirse en el centro del campo tras un empate 1-1 con Gimnasia y Esgrima de Mendoza? ¿Sentimientos de vergüenza, frustración o desánimo? En este encuentro, un equipo recién ascendido desde la Primera Nacional logró llevarse un punto valioso sin que los aficionados expresaran su descontento. Los futbolistas abandonaron el terreno con la mirada fija en el césped, sin gestos ni señales de arrepentimiento.El desempeño del conjunto dirigido por Claudio Úbeda fue decepcionante, y lo más alarmante se evidenció durante la segunda mitad, cuando Leandro Paredes hizo su regreso al campo pero mostró un nivel muy por debajo de las expectativas.
Una Racha Preocupante
Boca Juniors ha acumulado tres empates consecutivos en su estadio. No pudo superar a Platense (0-0), no realizó ningún tiro al arco frente a Racing (0-0) y este sábado permitió que Gimnasia se llevara un punto crucial para su lucha por evitar el descenso. La falta de reacción y determinación es evidente; cuando logran hacerse con el balón, no saben cómo aprovecharlo. Las oportunidades para atacar fueron escasas ante Lautaro Petruchi,quien tuvo una tarde tranquila gracias a la ineficacia ofensiva del equipo local.
El gol inicial anotado por Luciano Paredes fue como un golpe directo para Boca; los hinchas comenzaron a entonar cánticos de protesta intentando motivar a unos jugadores que parecen rendirse ante cualquier adversidad. Las emociones están alteradas en Brandsen 805: desde el momento del gol rival hasta el empate logrado por Miguel Merentiel, Claudio Úbeda estuvo al borde del despido; sin embargo, cuando Adam Bareiro conectó otro centro preciso para poner el marcador 2-1 momentáneamente, parecía que todo había cambiado.
El Impacto del VAR
Sin embargo, esa ilusión duró poco debido a una intervención del VAR que devolvió al equipo local a una realidad llena de tropiezos. La anulación del gol generó confusión entre los aficionados presentes; nadie supo exactamente quién estaba fuera de juego. Dóvalo mencionó erróneamente que era Merentiel quien estaba adelantado cuando realmente era Lucas Janson.
Es difícil especular sobre lo ocurrido si Boca hubiera ido al vestuario con una ventaja parcial favorable. Bareiro habría sido protagonista en las portadas deportivas y dos puntos adicionales habrían mejorado sus posibilidades para clasificar entre los mejores ocho equipos de la Zona A y aspirar así a competiciones internacionales futuras.
Un Segundo Tiempo Sin Respuesta
En la segunda parte del encuentro, Boca no logró mantener su nivel competitivo. Aunque algunos cambios aportaron frescura e intentaron ser más ofensivos —como Kevin Zenón ingresando por Alarcón— solo hubo breves momentos donde pareció dominar al rival débil e inexperto.
Tomás Aranda mostró destellos prometedores pero también fallas significativas: tuvo cuatro claras oportunidades para marcar pero no concretó ninguna; especialmente doloroso fue su último intento tras un excelente centro desde la izquierda enviado por Lautaro Blanco —el mejor jugador sobre el campo— cuyo cabezazo terminó fuera.
A partir de ahí reinó la confusión y apatía dentro del equipo xeneize. Paredes cometió errores inusuales en sus pases mientras Ander Herrera apenas tuvo tiempo suficiente para mostrar algo positivo antes de salir nuevamente sin haber dejado huella alguna en esta jornada decepcionante.Ariel Broggi planteó una defensa sólida frente al área boquense utilizando «los dos micros», logrando controlar completamente las acciones con muy poco esfuerzo mientras se llevaba consigo un valioso punto lejos de casa.
La situación actual deja claro que boca necesita urgentemente encontrar soluciones efectivas si desea revertir esta racha negativa antes que sea demasiado tarde.
