Incendios Forestales en Chubut: Una Crisis Ambiental y Social
Desastre Ecológico en la Cordillera Norte de Chubut
Recientemente, la cordillera norte de Chubut ha sido escenario de dos devastadores incendios forestales que han arrasado con vastas extensiones de terreno. Según datos oficiales, el fuego ha consumido aproximadamente 40.000 hectáreas, lo que equivale a más del doble del área total de la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo,ambientalistas estiman que esta cifra podría superar las 70.000 hectáreas, afectando regiones como el Parque Nacional Los Alerces y localidades cercanas como Puerto patriada y Epuyén. De confirmarse esta información,el área devastada sería comparable al tamaño de Nueva York.
Impacto en Comunidades Locales
Pérdida Habitacional y Evacuaciones
El gobierno provincial ha confirmado la destrucción de al menos 63 viviendas debido a los incendios. Además, se llevó a cabo una evacuación masiva que afectó a turistas en la región y obligó a desplazar a seis familias locales.
Incendios Simultáneos: Un Doble Desafío
El primer incendio se inició el 8 de diciembre de 2025 tras un rayo en el lago Menéndez dentro del Parque Nacional Los Alerces; su control comenzó un día después. Posteriormente, otro fuego estalló cerca de Puerto Patriada el 5 de enero del año siguiente, generando sospechas sobre su origen intencional o por negligencia relacionada con ramas secas cerca del tendido eléctrico.
Estrategias para Combatir las Llamas
Recursos Aéreos Utilizados
Para combatir estos incendios forestales se movilizaron hasta 19 aeronaves: cuatro aviones anfibios y un Boeing 737 con capacidad para transportar hasta 15 mil litros de agua entre otros helicópteros equipados con helibaldes capaces de cargar mil litros cada uno. Estos recursos fueron proporcionados tanto por provincias colaboradoras como alquilados por el Servicio Nacional del manejo del Fuego (SNMF), cuyo costo operativo es considerablemente alto.
Brigadistas Comprometidos
Más allá del uso intensivo aéreo,más de 600 brigadistas han estado trabajando incansablemente para controlar los fuegos; sus salarios oscilan entre $600.000 y $1 millón mensuales dependiendo su antigüedad y otros factores laborales. Sin embargo, muchos expresan preocupaciones sobre precariedad laboral mientras reciben apoyo adicional desde diversas provincias.
La Respuesta Comunitaria ante la Emergencia
En medio del caos generado por los incendios forestales en la «Comarca Andina», donde residen comunidades desde El Bolsón hasta Cholila, alrededor de 500 vecinos autoconvocados han decidido actuar como brigadistas voluntarios utilizando sus propios vehículos e implementos para ayudar en las labores contra las llamas.
Donaciones Solidarias
La respuesta solidaria no se hizo esperar; organizaciones como «Amigos de la Patagonia» recaudaron millones durante años anteriores para ayudar a quienes sufrieron pérdidas debido al fuego. Este año también hubo esfuerzos significativos aunque algunos casos reportaron cuentas falsas solicitando donaciones según denuncias gubernamentales.
Consecuencias Ambientales Severas
Los efectos colaterales incluyen no solo daños materiales sino también pérdidas significativas en ganado local —una preocupación crítica dado que Cholila es conocida por su producción ganadera— así como impactos negativos sobre fauna silvestre afectada directamente por los fuegos o indirectamente mediante inhalación tóxica tras sobrevivir al desastre.
Factores Agravantes: Clima Adverso
Los brigadistas enfrentan condiciones climáticas extremas definidas comúnmente bajo lo que llaman «Regla del 30»: temperaturas superiores a los 30 grados Celsius combinadas con vientos fuertes pueden propagar rápidamente las llamas; este verano incluso se registraron ráfagas superiores a los ochenta kilómetros por hora complicando aún más las tareas extintivas.
Falta Crítica De Recursos Y Comunicación
La escasez crónica tanto financiera —con recortes presupuestarios significativos— como comunicativa afecta gravemente operaciones efectivas durante emergencias; muchas áreas carecen incluso señal celular fuera centros urbanos limitando así coordinación entre brigadistas locales e instituciones oficiales encargadas responder ante desastres naturales.
A medida que continúan estos desafíos ambientales sin precedentes junto con una creciente presión social hacia soluciones sostenibles frente crisis recurrentes provocadas principalmente por actividades humanas irresponsables —como reforestación inadecuada— queda claro que abordar estas problemáticas requiere no solo acción inmediata sino también estrategias preventivas robustecidas basadas evidencia científica sólida.
Concluyendo este análisis crítico sobre situación actual enfrentamos hoy día resulta imperativo reflexionar acerca responsabilidad colectiva hacia nuestro entorno natural si deseamos evitar catástrofes similares futuras mientras garantizamos bienestar comunidades vulnerables expuestas riesgos inherentes cambios climáticos globales cada vez más evidentes alrededor mundo entero.
