La Huella: Reflexiones de Martín Pittaluga sobre el Futuro del Turismo en José Ignacio
Un Comienzo Inusual en La Huella
A las 11:45, el restaurante La huella se presenta desierto, una imagen poco común para quienes no forman parte del equipo.Solo los empleados,un número considerable,están ultimando detalles para la apertura programada en 45 minutos.Clarín recorre el amplio espacio donde es necesario reservar con antelación y espera a Martín Pittaluga, uno de los propietarios.
En una mesa cercana, un grupo de cocineros medita en silencio absoluto.»La concentración es clave para enfrentar un día que siempre resulta intenso», comenta uno de ellos. En otra sección del restaurante, alrededor de una mesa larga se encuentran unos veinte trabajadores —camareros y colaboradores— conversando con Pittaluga. Él escucha atentamente cualquier inquietud que puedan tener: «Es como si realizáramos una terapia grupal antes de comenzar el servicio; aprovechamos este momento para discutir lo ocurrido anteriormente y resolver cualquier problema».
Preocupaciones sobre el Desarrollo Inmobiliario
Martín Pittaluga invita a subir al segundo piso del local, donde se encuentra un rincón acogedor junto a un ventanal adornado con cortinas blancas y un ventilador que proporciona frescura. con amabilidad expresa su deseo de evitar hablar sobre su trayectoria personal: «Te agradecería que no profundices en mi historia; me cansa repetir lo mismo sobre cómo empecé desde abajo».
Sin embargo, hay temas que le preocupan profundamente. Uno de ellos es el auge inmobiliario en josé Ignacio: «Hay una cantidad alarmante de desarrollos fuera del casco urbano; la proliferación de barrios cerrados me inquieta». Aunque reconoce que la esencia del lugar aún perdura y conserva su encanto particular, siente preocupación por la excesiva construcción.
Pittaluga también manifiesta su descontento respecto a los precios exorbitantes en la zona: «La especulación está fuera de control; considero indecentes los costos actuales tanto en hoteles como alquileres». A pesar del atractivo natural y gastronómico que ofrece José Ignacio —que justifica ciertos precios— él considera inaceptable esta voracidad comercial.
El Valor Humano Detrás del Éxito Gastronómico
En cuanto al ámbito gastronómico local afirma: “Existen opciones más caras y otras más accesibles; aquí puedes elegir”. Sin embargo, destaca las diferencias entre hotelería y gastronomía respecto a cómo fijan sus precios según demanda estacional.Mientras algunos restaurantes pueden ajustar sus tarifas rápidamente según la temporada alta o baja —como ocurre con La Huella— él sostiene que este establecimiento no debe ser considerado elitista aunque sí tiene precios elevados.
Pittaluga enfatiza su compromiso con mantener cierta accesibilidad dentro del negocio mientras observa cómo podría transformarse José Ignacio si continúa esta tendencia hacia lo exclusivo.Con cerca de 200 empleados durante la temporada alta —la mayoría uruguayos pero también argentinos,venezolanos y cubanos— subraya la importancia crucial en la selección adecuada del personal para garantizar el éxito operativo. “Prefiero contratar uruguayos por su capacidad laboral”, dice mientras reconoce las ventajas culturales aportadas por otros nacionalidades.
El empresario menciona también cómo entrenan al personal inexperto durante dos semanas antes de asignarles roles específicos dentro del restaurante: “valoramos más pasión e interés por aprender”.
Mirando Hacia Adelante
A finales de 2026 celebrarán 25 años desde su apertura inicial durante uno de los veranos más caóticos en Argentina (2001). Recuerda ese inicio difícil pero sorprendentemente exitoso gracias al contexto adecuado.
Aunque se considera exitoso hoy día admite haber perdido algo esa chispa inicial debido al confort alcanzado tras años trabajando arduamente. Reconoce sentirse menos feroz comparado con aquel joven emprendedor sin miedo ni nada significativo qué perder.Reflexionando sobre sus propiedades tanto aquí como Buenos Aires menciona disfrutar mucho más vivir allí debido al anonimato ofrecido por esa gran ciudad frente a José Ignacio donde todos son reconocidos fácilmente.
Finalmente aborda rumores pasados acerca potencial mudanza debido a molestias generadas hacia vecinos cercanos afirmando ser conscientes acerca ruido generado especialmente durante verano aunque han decidido permanecer allí hasta ahora quizás motivados por temor ante nuevos comienzos o cambios drásticos necesarios ante situaciones adversas actuales relacionadas directamente con turismo local e infraestructura disponible actualmente .
Pittaluga concluye reconociendo cuán afortunados han sido hasta ahora resaltando esfuerzo colectivo detrás cada plato servido así como atención brindada asegurándose siempre recompensar adecuadamente cada miembro equipo involucrado .
